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  • Indice

    Autoentrevista

    Diccionario

    La virgen de los sicarios como extensión de la narrativa de la transculturación

    José Asunción Silva y Ricardo Cano Gaviria: lector artista, lector que escribe

    Ficcionalización de la oralidad y fetichización de la escritura: dos constantes en la narrativa colombiana actual

    Claves del movimiento

    Superación del amor alucinado

    Flaubert y la melancolía: las cartas a Louise Colet

    Aforismos de Flaubert en las cartas a Louise Colet

    Comprensión y producción de textos

    El estudio de las obras literarias desde la perspectiva de análisis propuesta por Pierre Bourdieu

    Tres tomas de posición en el campo literario colombiano actual: Fernando Vallejo, Ricardo Cano Gaviria y Héctor Abad Faciolince

    Genio y melancolía

    El arte de la biografía

    Blogs

    La tristeza y la alegría como expresión del vacío de la vida

    La felicidad

    Madame Bovary

    El matrimonio: la mejor carrera de la mujer

    Lo que me sirve de la melancolía

    Retrato de un artista frustrado que terminó siendo profesor de literatura, o bien, la cantaleta de un reaccionario que quisiera escribir como Fernando Vallejo y al no lograrlo decide escribir un ensayo sobre literatura colombiana

    Cartas del inquisidor

    Ernesto Sábato

    Apología a la muerte en vida

    ¿Aprendiendo a escribir en la universidad?

    Tragicomedia on line compuesta a cuatro manos

    Monografía para optar el título de Magister en Literatura Hispanamerica en el Instituto Caro y Cuervo

    _________________________________________________________

    GEOVISITAS

    RASTREANDO LA DIRECCION IP

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  • Diccionario

    A

    Aceite: de oliva

    Adidas: la mejor marca

    Alemania: Hitler

    Alemania: el país con más ciberadictos en el mundo

    Amigos: muy pocos

    Amor: se ama sólo una vez

    Amor: la experiencia más maravillosa

    Amor: pretexto para el sexo

    Amor: nadie ha amado como yo

    Amor: más fuerte que el odio

    Amor platónico: falta de sexo

    B

    Baño: mejor con agua fría

    Bebé: el milagro de la vida

    Beso: preludio para el coito

    Bethoven: La novena sinfonía

    Biblioteca: ¡No tener tiempo para ir más seguido!

    Blanco: vino

    Bolero: ¿Bailamos?

    C

    Café: Oma.

    Carro: es mejor tener dos

    Casa: lo que más importa es la vista.

    Casa: una casa no es un Hogar

    Celular: para que me ubiquen

    Cerebro: tan misterioso como el Universo

    Cibersexo: masturbación

    Cigarrillo: del cigarrillo se pasa a la marihuana

    Cine: es mejor ver la película que leer el libro

    Cine: ¿Por qué apagarán la luz?

    Cine: ¿Por qué no hay moscas en las salas de cine?

    Citroen: mejor que Mazda

    Crepes: hagamos la fila

    Conócete a ti mismo: es muy complicado

    Concierto: sueño

    Cuerpo: Templo del Espíritu Santo

    CH

    Chavo: el mejor programa del siglo

    D

    Dios: no existe

    Dinero: no hace la felicidad

    E

    Edad: soy más feliz a los 38 que a los 28

    Einstein: sólo usó el 10% del cerebro

    F

    Familia: feliz

    Facebook: controlado por la CIA

    G

    García Márquez: Aracataca

    Gato: el animal más hermoso

    H

    Hijos: una razón para vivir

    Hijos: la alegría del Hogar

    Hola: !Bien, gracias¡

    Hipócrita: los demás

    Historia: ficción

    Hombres: sólo piensan en sexo

    I

    Ilustración: siglo de las luces

    interesante: casi todo lo es

    internet: no sirve para nada

    Internet: ciberadicción

    J

    Juego: no importa ganar ni perder

    Juventud: divino tesoro

    K

    Kant: crítica de la razón pura

    L

    Leer: Perder el tiempo

    Leer: vicio.¡Qué lástima no ser adicto a la lectura!

    Leer: vuelve a la gente depresiva

    Libertad, igualdad, fraternidad: imposible para el Homo Sapiens

    Literatura: ¿Para qué sirve estudiar eso?

    Literatura: prefiero mirar por la ventana

    M

    Madre: cuando la perdemos sabemos lo que significa

    Maestro: de obra

    Maternidad: la experiencia más maravillosa

    melancolía: una palabra muy elegante

    Mentira: decir que no se es significa que se es mucho

    Misa: monótona

    Misa: menos monótona que la novena de aguinaldos

    Mar: ¡Qué inmensidad!

    Mar: Es mejor la montaña

    Mujer: misterio

    Mujer: tumba

    Mujer: vida

    Mujer. intuición

    Mujer: muerte

    Mujer: insondable

    Muerte: voy a escribir un poema

    Muerte: cuando morimos sabemos a quién amamos de verdad

    Muerte: ¡El túnel!

    Muerte: preferible ahogado que quemado

    Música: el arte más difícil de apreciar

    N

    En nada demasiado: Milton

    Niños: la alegría del hogar

    Ñ

    Ñ: en todos los teclados

    O

    Odio: preferible que la indiferencia

    Oliva: aceite de

    Orar: hablar con uno mismo

    P

    Padre: Dios

    Perder: es ganar un poco

    Platón: un filósofo

    Profesora: ¿está buena?

    Profesional: Me salió por treinta millones

    Profesional: ¿Leer? ¡Lo que tenía que saber ya lo aprendí!

    Putas: bailar con ellas

    Putas: hablar con ellas

    Putas: confesarse con ellas

    Putas: escribir poemas para ellas

    Putas: ¿de qué viven ellas?

    Q

    Queso: ratones

    R

    Reloj: de arena

    Risa: Brackets.

    Rosas: me gusta olerlas

    Música romántica: Vibra

    S

    Sacerdote: es más divertido ser profesor

    SENA: allá no se va a perder el tiempo

    Sentimientos: lo que realmente importa

    Sexo: la risa de Dios

    Sexo: mejor con amor

    Sexo: la manifestación del amor

    Sexo: mejor con una sola persona

    Sol: puesta de

    Sólo sé que nada sé: ¡Que frase tan linda!

    Soledad: ¡Pobre!

    Soledad: no hay quien le alcance un vaso de agua

    Sueño: ¡Si pudiera dormir sólo dos horas!

    T

    Tinto: un americano.

    Transmilenio: mejor que la buseta

    Trío: sólo si es de cuerdas

    Tristeza: falta de ocupación

    El túnel: Ernesto Sábato

    Tumba: vientre

    U

    Universidad: conocimiento

    Universidad: mucha materia de relleno

    Universidad: Rumba dura

    Universidad: Universalidad

    Universitario: Marihuana

    Universitario: irreverente

    Universitario: contestatario

    Universitario: crítico

    Universitario: mochila y bufunda

    Uribe: el mejor presidente en la historia de Colombia

    V

    Vacaciones: viaje.

    Vegetariano: ¡Yo no como muerto!

    Vida: no tiene sentido

    Vino: con galletas

    Vino: y bolero

    W

    William: Shakespeare

    X

    Xilófono: sonido

    Y

    Young: psicoanálisis

    Z

    Zaratustra: Nietzsche

    edicion_2001_Diccionario_anularon_6008_articulos_figuraban_1992

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  • El arte de la biografía

    Primer problema. Es injusto tratar de explicar la vida de los muertos; el biógrafo puede mentir o especular a sus anchas y al objeto de estudio no le queda más alternativa que ser expuesto por otro después de la vida -cuando no tiene tiempo para defenderse ni justificarse- a ser puesto en ridículo, a ver comprometida su intimidad por alguien que seguramente es incapaz de expresar la propia. El sueño de los biógrafos es delimitar la naturaleza del genio, sospechan que si conversan con la familia, los amores, los compañeros de trabajo, los vecinos; si cuentan los libros de su biblioteca, analizan la forma en que organizaba la ropa interior, saborean con atención el postre favorito que preparaba mientras dormitaba en su estudio en la penumbra de una tarde melancólica; si recorren los lugares que la estrella recorrió, las ciudades que visitó o si no las visitó, las bibliotecas y revistas a las que se suscribió, la música que escuchó a lo largo de la vida o si cambió de gusto, cuál fue el móvil que produjo la transformación. El biógrafo no podrá saber qué es lo que más disfrutaba, por qué le gustaba tanto. Lo más amable de la vida son las actividades sencillas, tanto que no vale la pena mencionarlas.

    "Yo no tengo lavadora porque me gusta lavar la ropa a mano, me gusta ver la espuma, el olor del jabón, me divierte el movimiento. Colgar la ropa también es gracioso, ver la gotas que caen y como caen, me gusta ver secar la ropa, esperar, descolgarla, ponerla sobre la cama y luego pasar la plancha por la ropa recién lavada, mi olor favorito es el de la ropa limpia recién planchada lista para colgarla de nuevo. Yo no lavo ni plancho en grupo, lo hago sola y es una de las experiencias que más disfruto en la vida, podría mi biógrafo sospechar que siendo yo genio me emocionaba tanto al realizar estas actividades tan banales, podría mi biógrafo saber que el mejor recuerdo de la infancia tiene que ver con lana y agujas, con el tejido en una aguja o en dos, pero, eso es cosa de señoras, no de niñas, las niñas no tejen cobijas para ellas mismas a mano. También me gustaban las cometas y los globos, los elevaba sin viento, me gustaba hacer burbujas con saliva, darle de comer a las palomas y lanzarme al vacío desde la terraza de mi casa sólo por la curiosidad de saber si uno se muere cuando quiere o cuando le llega su hora. Lavar, planchar, tejer, elevar globos sin viento, burbujas con saliva, lanzarse al vacío son actividades mecánicas y repetivivas, escenarios ideales para reflexionar".

    Segundo problema. Para el biógrafo el contexto vale más que la persona. Si el genio fue pobre en la infancia la pobreza lo convirtió en genio, si fue desplazado o exiliado mucho mejor, si nació en el Bronx es el personaje ideal, si pasó hambre, frío, enfermedades, horfandad, humillación, violaciones de todo tipo, su grandeza está más que justicada, se trata de un ser ennoblecido en medio de tanta adversidad por más que este genio haya tenido doce hermanos y el único genio haya sido él. Si el genio fue rico en la infancia la riqueza contribuyó de manera innegable, parte de la grandeza del genio es su riqueza y gracias a la riqueza llegó a la genialidad por más que haya tenido doce hermanos que vivieron con el genio durante más de dioce años y el único genio haya sido él. Si el genio tuvo padres déspotas, alcohólicos, drogadictos, vagos, irresponsables, este contexto malsano fue fundamental para justificar la naturaleza del genio por más que haya tenido doce hermanos. Lo que la persona haga como persona a lo largo de la vida tiene poca importancia, importa el contexto político, económico, social, intelectual, el clima, los amigos, los amores, las mascotas, él es sólo un accidente ocasional en un contexto bastante más complejo.

    Emly Dickinson. Soledad, fealdad, enfermedad, padre culto, lindo jardín, mascotas cariñosas, biblioteca, correspondencia fluida con Thomas Wentword Higginson.

    "Cuando frecuentaba el bosque de pequeña, me decían que una serpiente podría picarme, que podría coger una flor venenosa o que los duendes me podrían raptar, pero continué yendo y no encontré sino ángeles, mucho más tímidos ante mí de lo que yo pudiera sentirme ante ellos".

    "Si leo un libro y siento que mi cuerpo entero se siente tan frío que no hay fuego que lo pueda calentar, sé que eso es poesía. Si físicamente me siento como si me levantasen la tapa de los sesos, sé que eso es poesía. Esta es la única manera que tengo de saberlo. ¿Hay alguna otra?"

    Virginia Woolf. Locura, melancolía, exceso de lectura y reflexión, padre culto, tertulia, dinero, habitación propia, suicidio, esmerada educación.

    "Acude todos los días a la oficina. Cada año publica un libro... Al poco tiempo es ya incapaz de entrar en una habitación sin hacernos sentir incómodos; adopta una actitud condescendiente hacia toda mujer que se encuentra y no se atreve a decirle la verdad ni a su esposa"

    "Expresar cualquier tipo de valía, tanto intelectual como moral, mediante el uso de trozos de metal, de cintas, o de caperuzas o capas de colores, es una barbaridad que merece el mismo ridículo que reservamos a los ritos de los salvajes".

    Marlon Brando. Huérfano de su adorada madre, rebelde sin causa, hermoso, déspota.

    El odio: me gusta odiar porque es un sentimiento auténtico y sincero.

    El sexo: la mercancía más vendida del mundo.

    La fidelidad: posible entre hombres, muy difícil entre mujeres.

    E trabajo: no ennoblece en absoluto pero a veces es necesario.

    La honestidad: hay dos tipos: la pequena, en relación con el dinero. Y la grande, la única realmente auténtica, que se relaciona con el "espíritu".

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  • Tragicomedia on line compuesta a cuatro manos

    Ricardo Cano Gaviria es Heiman Botero

    Elsy Rosas Crespo es Doscuartillas

    Pedro Roque es un Pintor español (amigo virtual de Elsy Rosas Crespo)

    http://pedroroque.com
    03.05.07 @ 13:52

    Me es muy familiar ese sentimiento de lasitud de ánimo ante lo inútil, Baudelaire encontraba tedioso, y casi vergonzante, dedicar un solo instante a explicar lo obvio. Cuando se está en movimiento, resulta desolador encontrar objetos inertes que puedan cuestionar tu dinamismo, obligándote a parar , y con ello perder la fuerza cinética que sabes que no es fácil llegar a conseguir.

    Por nuestra profesión hemos de saber parar, escuchar y responder con ahínco tantas veces como sean necesarias, para que el alumno vaya asumiendo conceptos nuevos, pero tú y o sabemos que cuando nos quitamos el “mono” de trabajo, y ya en casa o en la calle empezamos a ejercer como usuarios normales, no siempre disponemos del ánimo necesario para “discutir” lo que con toda evidencia encontramos indiscutible además de considerarlo una soberana pérdida de tiempo; en estas ocasiones solo hallo dos salidas, ignorar el percance y mantener el ritmo, o caer, como Bodeler, preso bajo una columna de diez atmósferas aplastado inútilmente. ¡Ya me dirás qué se puede hacer!

    Un saludo
    Pedro Roque

    Responder a comentario | Mostrar subcomentarios
    doscuartillas [Miembro]
    03.05.07 @ 15:13

    Gracias por tu comentario, muy alentador como todos los que vas dejando.

    Un saludo

    Elsy

    Responder a comentario | Volver a post Martin [Visitante]

    08.05.07 @ 01:49
    Elsy, "profesora" manipuladora, conocí hace un mes a una joven estudiante italiana que me contó muchas cosas sobre el odio que le tienes a Roberto Cano Gaviria, al que aprovechas siempre para dejar mal… así por ejemplo ha escrito varios libros de narrativa, pero sólo hablas de aquel en que tus ideas se adaptan a la visión de mala fe que pretendes dar de él como un escritor escapista, no hablas por ejemplo de El pasajero Benjamín (¿todavía no sabes que Benjamín era marxista?), donde se ve claramente que te lo has inventado todo y hasta lo das por muerto. Es un escritor progresista, y de su último libro sólo te ocupas del cuento más difícil. A Liliana mi amiga lo único que le molestó de su libro es que ese cuento no debía estar al comienzo; y que por supuesto no has entendido nada, tu mala fe sale por todos lados y te enceguece, pero ¿sabes una cosa? Los lectores no somos tan pendejos, y yo por lo menos he logrado averiguar porque lo odias tanto, pero te voy a hacer el favor de no mencionarlo aquí, para no hacerte quedar mal. Tengo entendido que él es muy amable y de buena fe, lo mismo me dijeron en la Javeriana (donde hay varias personas escribiendo sobre él). Así que Elsy, ¿te gustaba el escritor eh? (Muchachas de este Blog, les propongo un sano ejercicio: averiguan en Internet si él es "atractivo" o no… La señora Elsy creía que lo era, hasta que descubrió que era mal escritor, ¿o fue a la inversa?)
    Finalmente, lo único que lamento es que él no se defienda… Por eso he decidido meter la cuchara en esto, a ver si eres tan valiente de no quitar mi mensaje, y a los demás de este foro les recomiendo que se informen mejor sobre Ricardo Cano, y que descubran por ejemplo que ha escrito mucho sobre Flaubert y Baudelair. Incluso tiene un libro sobre ese tema, yo no he podido encontrarlo, si alguien lo tiene que me lo preste. Alguien me dijo que lo tenía en Medellín, donde una Universidad lo iba a reeditar; sólo me falta buscar cuando vaya a Bogotá en una librería de viejo que se llama San Librario y que me muero de ganas de visitar… ¿No deberías citar tus fuentes Elsy? ¿No te parece feo morder la mano de quien te ha dado intelectualmente de comer? ¿Eso es lo que le enseñas a tus alumnos?

    Martín

    Responder a comentario doscuartillas [Miembro]
    08.05.07 @ 15:58

    No es Roberto, es Ricardo Cano Gaviria, y no es odio, yo sólo me dedico a escribir ensayos críticos y textos de dos cuartillas. He visto personalmente al autor de Una lección de abismo y El hombre que rezó a Baudelaire sólo unos vez, luego intercambiamos algunas apreciaciones sobre la vida y la muerte, el arte y el estilo y de ahí surgió un texto muy didáctico para artistas y críticos: Cartas del inquisidor, lo encuentran en www.publicaciones.blog.com.es o en www.critica.cl. Lo ideal es que leas la versión de publicaciones para que de una vez me halagues con un merecido comentario.

    El pasajero Walter Benjamin tampoco es una novela buena, el gran problema de Cano Gaviria es que pretende hacerle creer a los lectores que si convierte en personajes literarios a los artistas consagrados, como por arte de magia, sus novelas y cuentos se van a convertir en obras de arte. Los títulos venden, quién lo niega, pero cuando se leen los libros lo único que queda es la desilusión y un poco de compasión hacia el autor, creo que Cano Gaviria en el fondo de su ser es un gran soñador, actitud perfectamente humana que tiene su mérito pero no precisamente para hacer literatura.

    Un saludo

    Elsy

    Responder a comentario Martín [Visitante]

    08.05.07 @ 21:51
    El libro que quería citar ayer se llama "Acusados- Flaubert por Baudelaire", lo he encontrado en la página del autor:

    http://edicionesigitur.com/ricardocanogaviria

    http://edicionesigitur.com/ricardocanogaviria/Publicaciones.html

    Pobre Elsy Rosas, me das pena. Pues miren bien, vean… Resulta que como autor de La lección de abismo (que no he leído, pero ahora gracias a la profesora quiero hacerlo) don Roberto no vale, pero tampoco como autor de El pasajero Walter Benjamín (que si lei, está en Monte Avila aunque parece que hay ediciones nuevas muy cambiadas) Bien, pues tampoco vale como novelista, ¿y como editor? Pues doña Elsy le critica que publique en España a autores como el poeta Montale… (será que no ha leído a Montale, asi como tampo sabe que Walter Benjamin no es un artista sino un pensador). Bueno, pues como editor tampoco sirve el hombre… ¿Servirá pues como persona? Pues tampoco, pues en una cosa increible que publicó en un blog anterior doña Elsy dice que don Roberto tiene malas compañías (al que quiera el escrito se lo facilito, me lo pasó mi amiga italiana L.). Ese tipo no sirve lo que se dice para nada, más que para soñar: no será más bien que alguien sueña con él, y como no lo puede tener entonces es que está verde como las uvas (perdón por lo de la zorra, lo digo sin insultar)
    Tanta indecencia no ha hecho más que enervarme y hacerme sentir interés por el escritor, y yo invito por decencia de espíritu a los que pasan por aquí a que hagan lo mismo…
    De la pagina del autor he tomado estas opiniones sobre él y su obra a cargo de personas que a lo mejor son las malas compañías a que se refiere Elsy Rosas…
    y si visitan bien la pagina donde hay otros vinculos (http://edicionesigitur.com/ricardocanogaviria/Sobre%20su%20obra.html) podrán ver que incluso a una de ellas le ha copiado el titulo de un ensayo: se trata de Eduardo Jaramillo,uno de los mejores ensayistas jóvenes. Yo le escuche una conferencia en Estados Unidos, creo que está en la universidad de Ohio, es gente seria, que no va por ahí diciendo bobadas y difamando a los demás (digo difamando porque hablar en contra de alguien sin argumentar es difamar), y que diríamos de publicar cartas ajenas sin permiso del autor, para difamarlo…

    Cinco breves miradas sobre el autor:
    "Cuando lee una novela o un poema, este autor quisiera extender ese mundo con sentido y continuar escribiendo allí donde el poema o la novela se detienen, donde piensa que le abren puertas para que también él busque una finalidad. En consecuencia, sus páginas están siempre transidas de literatura, enmarcadas por ese poema o esa historia que él leyó alguna vez y que ahora quisiera prolongar una palabra más. Es un lector sediento y obsesivo; es también un escritor o, como a él mismo le gusta considerarse, un empecinado aprendiz de escritor. La obra literaria de Cano Gaviria está dominada por la imagen de este lector que escribe." Eduardo Jaramillo Zuluaga

    "Así como Jorge Luis Borges con el «Deutsches Requiem» (1949), Manuel Mújica Lainez en Bomarzo (1962) o, más recientemente, Manuel Puig con El beso de la mujer araña (1976), y Fernando del Paso en Noticias del imperio (1985), Cano Gaviria desea activar una escritura de la periferia, de la mirada acechante para -desde allí- preguntarse por la condición de lo latinoamericano, sin cerrazones ideológicas o determinismos geográficos que conviertan la escritura en un coto cerrado a la lujuria de la creación, un compartimento estanco en el que sólo ciertos temas están permitidos..." Juan Felipe Robledo

    "Cano Gaviria abandonó sus estudios universitarios en Medellín, donde nació en 1946, tras una huelga que le significó tener "matrícula condicional". Matrícula condicional para un escritor incondicional, picado por el bicho de la literatura. Desde entonces escribe. Sus más recientes novelas, El pasajero Walter Benjamín y Una lección de Abismo, huyen de los tópicos vernaculares y mágicos que en los sesenta nos hacían sentir mal por no tener una abuela autista engullidora de luciérnagas, o una novia volando al cielo en el patio de ropas." Juan Manuel Roca

    "Dice Peter Handke que desarraigar a otros es el mayor de los crímenes, pero desarraigarse a si mismo es el mayor de los triunfos. La obra de Ricardo Cano Gaviria, que nació en Colombia en 1946 y ha vivido buena parte de su vida adulta en Barcelona, es una prueba de ello. Pasados los límites de esa aldea cuya descripción se convirtió, por obra del viejo tópico ruso, en infalible vía hacia la universalidad, este escritor se mueve con responsabilidad y seguridad por el amplio terreno de la cultura de Occidente en procura de un lector ilustrado. De esa aspiración cosmopolita dan fe ensayos en los que su dedicación a Flaubert advertía de las condiciones de su sueño de narrador, y libros y relatos de gran solidez…" Horacio Vázquez Rial

    "...Ricardo Cano Gaviria es el autor de una de las novelas mejor construidas y armadas de la literatura hispanoamericana contemporánea después de José Bianco, Una lección de abismo". Adolfo Castañón (América sintaxis, p 158).

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    doscuartillas [Miembro]
    08.05.07 @ 22:38

    Lo que alcanzo a entrever es que usted desea que su texto se publicite desde este blog, lo lamento, pero el mejor espacio para la publicidad es www.ensayista.blog.com.es vaya a este blog, allá encontrará su texto convertido en post con una merecida introducción.

    Un saludo

    Elsy

    Responder a comentario | Volver a post Martin [Visitante]

    08.05.07 @ 22:06
    Perdón, al releer mi escrito ya colgado me doy cuenta de que le cambié de nuevo el nombre de pila a Ricardo Cano... Se muy bien que se trata de Ricardo Cano Gaviria...

    Responder a comentario | Mostrar subcomentarios
    doscuartillas [Miembro]
    08.05.07 @ 22:37

    Lo que alcanzo a entrever es que usted desea que su texto se publicite desde este blog, lo lamento, pero el mejor espacio para la publicidad es www.ensayista.blog.com.es vaya a este blog, allá encontrará su texto convertido en post con una merecida introducción.

    Un saludo

    Elsy

    Responder a comentario | Volver a post Marta [Visitante]

    10.05.07 @ 20:50
    Aquí hay una araña que ha tejido su red… ¿Para qué será? ¿Para cazar a quien?
    Martín, no estés compungido… (ir a la sección) Has tenido un gesto generoso y si el autor lo descubre, así lo verá…
    Tribilin, estoy de acuerdo contigo…

    Y yo soy Marta, otra araña…

    Responder a comentario doscuartillas [Miembro]
    10.05.07 @ 21:38

    Hola Marta, bienvenida.

    Un saludo

    Elsy

    Responder a comentario doscuartillas [Miembro]
    10.05.07 @ 21:42

    Marta, hay algo que me llama sobremanera la atención. Se trata de la ip, es la misma para Martin, para Marta y para Liliana:

    81.35.156.132

    81.35.156.133

    Ubicación: Madrid.

    Un saludo

    Elsy

    Responder a comentario elsyrosascrespo [Miembro]
    10.05.07 @ 21:45

    Te dejo este recurso, es muy valioso para rastrear trolls:

    RASTREANDO LA DIRECCION IP

    Responder a comentario ensayista [Miembro]
    10.05.07 @ 21:48

    Este tema también podría ser de tu interés:

    Cuarta parte

    Un saludo

    Elsy

    Responder a comentario Martin Heiman Botero [Visitante]

    11.05.07 @ 02:59
    Increible... Esta mujer no se detiene ante nada... TENGO UNA IP DINÁMICA (mira Wikipedia e infórmate). Y sí, actualmente ando por España, ¿que te parece?
    Te puedes inventar las IP para dar verosimilitud a tus manipulaciones...
    Espero no haberte insultado, pero llamo a las cosas por su nombre. Cordialmente

    TRIBILIN, AMIGO, LLAMALA AL ORDEN, SOLO TU PUEDES HACER ALGO POR ELLA. YO NO QUIERO CREARLE PROBLEMAS AL AUTOR, A QUIEN RESPETO. Martín Heiman Botero

    Responder a comentario | Mostrar subcomentarios
    doscuartillas [Miembro]
    11.05.07 @ 17:19

    La ip tuya es la misma de Marta, por lo tanto lo que se me ocurre suponer es que Marta es tu hermana o tu prima o simplemente compartes tu portátil con ella y los dos sienten afecto por Ricardo Cano Gaviria, no encuentro otra explicación.

    Entonces no eres de España, de dónde eres? eres colombiano? eres hombre o mujer? Marta o Martín?

    Te dejé el hipervínculo que te lleva a la página ideal para rastrear trolls, ya sabes que aunque te hagas llamar de diferentes formas voy a saber si eres tú o no sólo digitando tu ip.

    No sé exactamente a qué insulto te refieres, has dicho tantas cosas y tan desproporcionadas!

    Conoces a Tribilin? no sería extraño, creo que tienen cierta afinidad.

    Un saludo

    Elsy

    Pd. Si no quisieras crearle problemas al autor, al que sin duda estás perjudicando, no debiste haber llegado a este blog insultando, descalificando, haciéndote pasar por personajes que aman al artista y escribiendo su nombre, es obvio que lo has perjudicado y sospecho que en medio de tu inocencia no te has dado cuenta de que entre más escribes más lo perjudicas y menos te enalteces tú. Para escribir en contra de alguien se necesita mucho más que la disposición para hacerlo. Necesitas un poco de sangre fría, necesitas premeditar cada palabras que decides publicar.

    Responder a comentario | Volver a post martinhei [Miembro]
    11.05.07 @ 09:29

    Elsy, cuando Cano Gaviria te buscó para hablar contigo debiste acabar bien tu faena, como una buena torera, rematándolo de una estocada… Colombia no necesita esa clase de "literatos" sucios.Colombia tiene ya demasiados de esos pervertidos. Vean sino la vergüenza esa de Vallejo renunciando a su nacionalidad. Las fijasiones de ese eran anales, ¿y las de Cano Gaviria? A los dos les gusta José Asunción Silba, ¿no cierto? A ese que lo boten también a la basura, aquí queremos gente limpia y sana que sufra con los colombianos y escriba sobre la gente que muere en el campo asesinados por la guerrilla… y que no firmen manifiestos a favor de Carlos Gaviria, que de la familia deben ser los dos…

    Responder a comentario | Mostrar subcomentarios
    doscuartillas [Miembro]
    11.05.07 @ 17:29

    Cuando Ricardo Cano Gaviria me buscó para hablar yo sólo había leído Una lección de abismo y en ese momento aún no había escrito nada sobre su obra o sobre su toma de posición estética. No he dicho que Ricardo Cano Gaviria sea sucio, te invito de nuevo a que leas los ensayos críticos que he escrito sobre su obra, a partir de estos textos podemos discutir todo lo que quieras. No he dicho que sea pervertido, no sé nada de su vida privada, lo vi sólo una vez. Fernando Vallejo me parece un gran novelista, un gran intelectual, un hombre apasionado y valiente, un ser digno de todo mi respeto, admiración y reverencia, La puta de babilonia me ha asombrado desde la primera página. A los dos les gusta José Asunción Silva y creo que la biografía de Vallejo es más realista que la de Cano Gaviria. Creo que a Fernando Vallejo no se le puede juzgar sólo porque no sufre con nosotros quedándose en Colombia, si escribe desde México sobre Colombia no veo cuál es el problema! Carlos Gaviria es un tema aparte, me gustaría conservar sobre él en relación con El olvido que seremos, la última novela de Héctor Abad Faciolince.

    Un saludo

    Elsy

    Bienvenido a la Comunidad

    Responder a comentario | Volver a post martinhei [Miembro]
    11.05.07 @ 09:44

    Se me olvidaba... He hecho mi propio Blog en esta comunidad para ejerciar mi español que a veces es deficiente (soy medio alemán, medio judio, medio mexicano) y a los que quieran tratar sobre los temas latinoamericanos (no solo literatura, yo soy filósofo), los espero allí, donde estará prohido hablar mal de los demás, aunque si alguien tiene que defenderse le tenderé la mano, claro está...
    Ya no me verán pues por aquí, ¡No se pongan tristes!

    Amistosamente, Martin.

    P-D: Creo que empezaré hablando de Vallejo, escritor al que he leído más que a Cano y a quien admiro.

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    doscuartillas [Miembro]
    11.05.07 @ 17:31

    Bienvenido de nuevo, espero que te diviertas mucho.

    Un saludo

    Elsy

    Responder a comentario | Volver a post martinhei [Miembro]
    11.05.07 @ 19:30

    Elsy, vamos a ser sinceros... Yo por mi parte reconozco que soy muy impulsivo, y suelo entrar como elefante en cacharrería, luego recapacito y me doy cuenta de que no era necesario. Eso mismo hago ahoritica...
    Veo que he perjudicado a una persona al hacer lo que los demás pueden imaginar que habría hecho él... y si no lo ha hecho será que es mejor de lo que aquí se dice que es. Por cierto, acabo de ver que su libro está entre los cincuenta mejores publicados en Colombia el año pasado, en una lista donde la mitad o más son libros de ensayo, etc..., y eso para un libro de cuentos no está mal.
    Si, intentaré compensarlo de otra manera, en mi propio Blog, donde me ocuparé de los escritores y los libros que me gustan (filosofía y literatura, en ese orden). Por cierto, he leido el libro de Abad Facilince, que me gustó, sin mucho entusiasmo, sólo que no creo que sea una novela... ¿quien dijo que lo era? ¿Sostiene eso el autor?
    Otra cosita... Me gustaría saber para que te buscó el autor de Lección de abismo? Tengo entendido que es una persona que se prodiga muy poco, lo cual despierta más mi curiosidad hacia él. Recuerdo que hace unos años lo invitaron a Colombia y no quiso ir...

    Hago pues las paces, pero no del todo, hasta que no sepa si dices la verdad; como medio judío que soy odio las mentiras, sobre todo las políticas (en mi blog pondré la foto de una joven norteamericana que murió en Israel aplastada por una Carterpilar judía por defender a los palestinos).

    Martin

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    doscuartillas [Miembro]
    11.05.07 @ 21:38

    ¿El libro está entre los cincuenta mejor publicitados en Colombia? Claro, era de esperarse, aquí se idolatra a Baudelaire y con semejante título, cualquier persona que se considere culta sentirá que está obligada, intelectualmente, a comprar el libro, a leerlo y, seguramente, a decir que es bueno, sólo porque se títula El hombre que rezó a Baudelaire.

    Ten claro que el éxito en las ventas y la publicidad no garantizan que eso que se toma como lo mejor sea lo mejor, sea arte autónomo, tan autónomo como todas las obras de Fernando Vallejo. Te cuento que La puta de Babilonia siempre está agotado, por fin lo pude comprar hasta esta semana, en la feria del libro se vendió más que las confesiones del Chavo del ocho!

    ¿Te gustó El olvido que seremos? A mí también, especialmente la última parte, sin embargo, con este autor casi nadie soporta la segunda lectura, las novelas de él se leen, se disfrutan y se olvidan muy pronto. Espero volver a leer El olvido que seremos en vacaciones, dentro de dos semanas, si te interesa el asunto, en este blog encuentras varios textos sobre la novela, espero seguir escribiendo dos cuartillas sobre este libro y luego hacer un ensayo mucho más elaborado sobre el campo literario colombiano actual.

    El olvido que seremos es una novela, por lo menos tiene más rasgos de novela que de autobiografía o de ensayo político, es un homenaje a El desbarrancadero, de Fernando Vallejo, la influencia es obvia!

    A Ricardo Cano Gaviria lo conocí en Bogotá hace unos seis años, él llevaba mucho tiempo sin venir por acá, regresó y tuvo la mala suerte de cruzarse conmigo, él vino a un Congreso de poesía y yo estudiaba en el Instituto que organizaba el Congreso, yo sabía que él iba a estar y supongo que él también sabía que yo iba a estar, cruzamos dos palabras, me dio su e-mail, conversamos durante algunos meses, empezaron las discrepancias....

    Si crees que miento es asunto tuyo, crees que una persona que aparece en su blog con su nombre completo jugaría a decir mentiras, a calumniar, a envilecer? Tendría que ser bastante inocente!

    Un saludo

    Elsy

    Responder a comentario | Volver a post martinhei [Miembro]
    12.05.07 @ 00:22

    Gracias por aclararme como Cano Gaviria fue a Colombia y te buscó en el Caro y Cuervo... Conocí años después a la que organizó ese congreso, Nuria, creo que se llamaba... Me agradó, una persona muy esforzada, y con entusiasmo por las cosas.
    Mira, a mi el libro de Abad me emocionó. Esa relación padre hijo me pareció muy bella, y sobre todo cómo el hijo recupera al padre muerto al recordarlo. Es como cuando (en la Eneida?) se baja al infierno a hacer una ofrenda de sangre para hablar con los muertos. El hijo baja al infierno y habla con el padre... ¡lindo! Pero no jodamos las cosas hablando de novela. Ese libro no es una novela, carajo. Dejémoslo en lo que es, para poder apreciarlo...
    De todos modos, si alguien lee esto, yo lo invito a que no esté de acuerdo contigo en lo de Cano... Creo que serías más verosímil cuando hablas de él si tus opiniones no fueran tan... ¿monocordes se dice? En España el partido de la oposición dice sistemáticamente "no" a todo lo que tiene que ver con Zapatero... Y si llueve, es culpa de Zapaterio... En italia dice algo así como: llueve, ¡puerco gobierno!
    Cuando hablas de ese escritor, perdona la sinceridad, me recuerdas al Partido Popular... Las opiniones que tuve la imprudencia de robarme de su pagina y colgar aquí el otro día son muy llamativas y escritas por estudiosos y gente que yo respeto. Voy a buscar más cosas sobre él para colgar en mi Blog, y sobre todo ya tengo la edición española de El hombre que rezó a Baudelaire (creo que es más bonita la colombiana)... También colgaré la carta de Vallejo renunciando a la nacionalidad colombiana... Una amiga española me dijo que hay dos relatos memorables, uno que se llama "la mosca" y otro sobre una dama del renacimiento... ¡Y que la prosa es magnífica!
    Es posible que sea cierto lo que dices de Abad. Se lee y se olvida... ¿por que se recuerdan a veces los libros? Por la prosa, por el estilo, porque el estilo saca a relucir cosas y actúa como un perpetumm mobile... Lei en algún sitio que eso es una enseñanza de Flaubert. Yo como filósofo que soy (tengo un libro inédito sobre Sartre) soy muy sensible a esas cosas. Incluso los filósofos han de respetar el medium del lenguaje y el estilo, que no es neutro...
    Habría que lograr que los chamacos aprendieran a ver esas cosas, y que los libros no son buenos porque se vendan, como bien dices. ¡Pero mucho me sorprendería si los libros de Cano Gaviria se vendieran! Con su novela sobre Benjamín (ya dije que es la única que he leído) dejó un precedente... Fue la primera novela que se escribió sobre el filósofo. Hoy ya hay cuatro o cinco y mucho me temo que la de Cano es la mejor, la más honesta y menos oportunista. Hay una de un italiano que se me cayó de las manos. Colombia es un país raro... De pronto aparece alguien que hace una cosa inexplicable que a nadie le interesa, y hasta es despreciado... Por eso creo que Vallejo ha dado en la diana al decir ciertas cosas. Pero hace años le oi decir a Emilio Pacheco cosas parecidas en una reunión en México. Yo como soy una especie de sin patria a veces no lo entiendo... Me gustó una novela que escribio que se llama "Morirás lejos"...

    Cordialmente, Martin

    'el Es un gran reportaje

    Responder a comentario doscuartillas [Miembro]
    12.05.07 @ 17:27

    Y qué es entonces El olvido que seremos? Una hagiografía?

    La edición que yo tengo de El hombre que rezó a Baudelaire es de Villegas editores.

    Ya que sabes tanto de literatura colombiana, me podría recomendar una novela reciente?

    También te gusta Flaubert, hay varios textos en doscuartillas y en publicaciones que te podrían interesar. Para mí él es el maestro del estilo pero no en Madame Bovary sino en las cartas a Louise Colet, particularmente la edición de Siruela (Siruela no es un traductor sino una editorial, no recuerdo en este momento el nombre del traductor!).

    Me gustaría conocer tu manunscrito sobre Sartre, también tiene que ver con la idiotez de Flaubert?

    Un saludo

    Elsy

    Responder a comentario martinhei [Miembro]
    14.05.07 @ 02:19

    Yo creo saber primero lo que no son las cosas... Si hubiera que clasificar ese libro, sería algo a medio camino entre la memoria y la biografía, aunque también tiene algo de reportaje. Esa es mi modesta opinión...
    Tengo varias novelas por leer: de Tomás Gonzáles, por ejemplo. Y quisiera lee la de Evelio Rosero, la del premio. Es un grande escritor; sin duda mucho mejor de algunos que pasan hoy por ser estupendos. Leí Liliana nos mira, la recomiendo.
    Me dijeron que los Felinos del canciller de Moreno Durán era muy buena. También quisiera leerla.
    Ay, ese es el peor libro de Sartre. Este cuate casi se muere leyéndolo, qué tortura. Y el autor casi se muere él también al escribirlo. Tengo una amiga que se los topó a él y a Simona una vez en Paris, en el parque ese de Montsouris, y se exaltó tanto que se les acercó y les pregunto: “Estoy buscando empleo, ¿no necesitan ustedes una criada?”. Se rieron, le dijeron que no y se opusieron a charlar con ella… Le dijeron que si sabían de alguien la llamarían, pero no la llamaron.
    Las palabras es un libro maravilloso. Y, en filosofía, Cuestiones de método.
    Y, hablando de Baudelaire, el libro de Sartre sobre este poeta es en mi opinión mejor que su mamotreto sobre Flaubert.
    A mi hija le encanta el Segundo sexo, de ella, de Simona…

    Cordialmente, Martin

    Responder a comentario doscuartillas [Miembro]
    14.05.07 @ 15:37

    Yo también quiero leer Los ejércitos, precisamente este viernes vamos a tener en la Central a Evelio Rosero, es el invitado para El club del libro pero es una lástima que no vamos a tratar Los ejércitos sino En el lejero, yo voy a hacer la reseña de la novela y voy a estar en la "mesa de trabajo" con el novelista, si tienes tiempo y dispoción podrías echarte una pasadita por Bogotá. Hoy espero comprar Los ejércitos, aunque presiento con qué tipo de narración e historia me voy a encontrar. En el lejero, se supone, es un preámbulo a Los ejércitos.

    A Tomás González no lo había oído mencionar, mirá vos!

    Creo que hay un error en el título de la novela de Evelio Rosero que recomiendas, yo la tengo pero aún no la he leído, creo que el título es Juliana los mira.

    Moreno Durán no me gusta nada nada, tenía toda su obra y se la regalé a un estudiante, también regalé las obras completas de Borges, prefiero a Ernesto Sábato y su búsqueda de Absoluto.

    ¿Quién es el autor de Las palabras?

    Si te fijas bien, Sartre plagió al propio Baudeliare con su supuesta biografía. La base para su plagio es, sin ninguna duda, La Fanfarlo, hay varias frases textuales de Samuel Cramer - o Manuela de Monteverde- en la famoso biografía de Sartre. ¿Te gusta Noviembre?

    Un saludo

    Elsy

    http://doscuartillas.blog.com.es/2007/05/01/prefacio_a_las_flores

    _________________________

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  • La felicidad

    Para saber lo que uno quiere hacer
    lo mejor es fijarse en qué se van los ratos de ocio.

    Monserrat Ordoñez

    ¿Qué se puede hacer en ochenta años?
    Probablemente, empezar a darse cuenta de cómo había que vivir
    y cuáles son las tres o cuatro cosas que valen la pena.

    Ernesto Sábato

    El miedo y la tiranía empiezan en aquellos momentos que integran la vida de las personas hora a hora, día a día. Las verdades más esotéricas están ocultas en las experiencias más vulgares.

    Herbert Marder

    La vida es monótona, azarosa e incierta. La mayor parte de la gente muere sin saber qué le gustaba hacer, para qué tenía habilidades o si tenía o no un proyecto de vida, si tenía metas trazadas que se esforzaba por cumplir o simplemente se dejaba arrastrar por el curso de los acontecimientos sin planearlos ni valorarlos en el momento en que se vivían y cuando se convertían en recuerdos; la mayor parte de la gente no tiene tiempo para ocuparse de estos quehaceres, están muy ocupados viviendo según el mandato ajeno. Cuando una persona se ha dejado conducir la vida por otra, normalmente se convierte en un nuevo censor y los mandatos de los censores casi siempre cumplen el mandato de la Biblia naturalizada que dice: nace, crece, reprodúcete y muérete y en los tiempos que te queden libres trabaja para comer, duerme para reponerte del cansancio que te ha causado el trabajo y no robes, no mientas, no forniques porque tarde o temprano lo pagarás, en la tierra o en el más allá, en pocas palabras, cumple con tu función de mamífero superior y no pierdas el tiempo pensando en que la vida es de cada quien y que lo ideal sería que cada quien viviera según sus deseos y cualidades.

    Una de las claves de la buena vida tiene que ver con la valoración del tiempo: la mayor parte de la gente vive anclada en el pasado o en el futuro, pasan sus tristes días recordando los dolores o alegrías del pasado o añoran tiempos mejores para una vida que no es la actual, olvidan que la felicidad se funda en el presente y que el recuerdo está hecho de la suma de instantes, preferiblemente de momentos de plenitud enmarcados por el ocio y la libre elección de las actividades que se realizan; estas actividades tienen poco que ver con el valor material de los objetos que las enmarcan, con la exhibición de las propias cualidades y realizaciones para el disfrute de otros. No tiene sentido realizar una actividad con el solo propósito de dar a conocer ante el público los propios atributos o la grandeza del alma; los mayores placeres de la vida los conceden las actividades gratuitas realizadas en la plenitud que brinda el placer de actuar en soledad, para uno mismo y con mucho tiempo libre para planear y sopesar el placer que vendrá.

    Hay otro problema: frecuentemente se confunde bienestar material con felicidad personal y resulta que los objetos o el valor de los objetos no es tan importante como el valor que se le concede a estos objetos como objetos con los cuales los seres humanos viven momentos de plenitud: vale más un estado de ánimo placentero que la posesión de un objeto, por más bello o costoso que sea. El estado de ánimo con el que se difrutan los objetos y la valoración propia de los mismos es lo que importa, el objeto es un objeto, cueste lo que cueste, y los estados de ánimo poco tienen que ver con su valor material, a no ser que las sensaciones sean placenteras sólo si se considera el valor material como la esencia fundamental de la configuración de estados de ánimo placenteros, en ese caso el disfrutador vivirá en un permanente estado de frustración debido a que la contemplación de la mayoría de sus tesoros dura muy poco y la adquisición de un objeto lo llevará irremediablemente a buscar otro que le produzca una sensación de plenitud que supere la anterior. Este ser no es un gozador, es una persona dependiente de lo material, seguramente alguien con muchos amigos y una vida social bastante agitada. Cuando los objetos forman parte de las conversaciones entre amigos éstos sí tienen valor, ofrecen indicios claros de la condición social y económica de los demás y nadie quiere parecer menos distinguido y original que sus amigos, entonces vale la pena trabajar como un burro para que los amigos vean que uno no es ningún muerto de hambre, que tiene gusto, estilo y distinción, que es una persona digna de compartir su amistad.

    La aparente superioridad de la mente en relación con el cuerpo y de la razón en relación con los sentimientos es uno de los mayores obstáculos que impiden concebir y disfrutar la vida de manera animal, la felicidad se construye alrededor de actividades tan complejas como comer, beber, amar, dormir, descansar, no hacer nada "productivo", hablar, reír, leer, ver películas sin pretensiones de crítico de arte, en pocas palabras, dejarse conducir por los deseos del cuerpo. La diferencia entre el hombre y los demás animales seguramente consiste en que los seres humanos son concientes del placer que brindan la satisfacción de los requerimientos físicos básicos y lo disfruta tanto que se inventa permanentemente extensiones del placer que brinda la satisfacción de estas necesidades. Quien guía los caminos hacia la plenitud no es la mente ni la sociedad sino el cuerpo, un cuerpo que sueña con la libertad y que constantemente se reacomoda en los diferentes contextos por los que transita, hay que acomodarse en la cama, en la casa, en la calle, con la ropa, los zapatos, la forma de caminar, vale la pena pensar si al cuerpo le interesa más la risa o la conversación, el baile o el deporte, la lentitud o la rapidez, la sorpresa o la costumbre, la noche o el día, si tolera el alcohol, la leche, el dulce y la sal.

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  • Madame Bovary

    1.Gustave Flaubert. Historia de una cama

    Hoy quería leer sobre Flaubert, fuí a la biblioteca y lo más reciente que encontré fue Gustave Flaubert. Historia de una cama. El autor es Azriel Bibliowicz, uno de los profesores que esquivé con éxito durante mi pregrado, hasta ahora me entero de que a él también le interesa Flaubert.

    El texto, que esperaba fuera una biografía, ya que forma parte de una colección de Panamericana títulada 100 personajes 100 autores en la que se le pide a un escritor colombiano que por un valor simbólico escriba una biografía del autor de su predilección, no es precisamente una biografía sino, según palabras del editor: "Un relato a partir de una carta a un joven adolescente con la cual compone la historia de una cama". Cuando comencé a leer el "cuento" pensé que el autor había decidido pedirle perdón en público a su hijo -si lo tiene- por no haberlo llevado a montar en bicicleta al parque: "Sé que hace días no dispongo de un minuto libre para estar contigo, y vivo sumido en el computador escribiendo a toda hora. Sé que te he fallado y que no te he acompañado a tus entrenamientos. Sé que esta ausencia te afecta..."

    Con el primer párrafo evoqué simultáneamente algunos textos de autosuperación de Walter Riso, la Carta a un joven poeta de Rilke y Como una novela de Daniel Pennac, traté de obligar a mi mente para que se olvidara del psicólogo más leído en Colombia y se concentrara en el artista y mientras lo hacía me preguntaba dónde estaba la biografía más reciente de Flaubert que encontré en la biblioteca.

    El profesor leyó las cartas de Flaubert a Louise Colet y en ellas encontró las alusiones a la cama, a las historias de una cama, pero lo que él ha olvidado es que no se trata de cualquier cama, Flaubert se refiere a las camas visitadas por ellos en sus paseos de amor por París, las que tanto le gustaban a Madama Bovary, pensaba en las camas como se piensa en las paredes, lo que podrían decir si pudieran hablar, se trata del uso de que le dan a las camas las parejas de amantes que no van precisamente a dormir; el profesor decide, a costa de la idea de Flaubert, hacer de la cama un "objeto poético" que sirve de pretexto para repetir los eternas alusiones a los clásicos de la literatura con las mismas palabras de las historias de la literatura que subestiman a los niños: "Estoy seguro de que Flaubert habría aprobado la historia de Homero como la primera gran cama. Sin duda es una de las camas trascendentales en la historia de la literatura. Es el tálamo cuya cabecera se talló en el tronco de un olivo, árbol de Atenea, diosa de la sabiduría. Todo el palacio real de Ulises surge y depende de dicha cama".

    Además de inspirarse en la idea de la cama, el profesor perdona a Flaubert por su racismo, machismo, soltería, mal humor y el hecho de que haberse querido realizar como padre, dice que finalmente lo que importa es la obra, sin saber que las condiciones personales del autor fueron fundamentales para llegar a ser quien fue como artista. Cuando el profesor encuentra comentarios del tipo "les cortan el famoso botón" o "es una máquina y no ven ninguna diferencia entre un hombre y otro", al referirse a una prostituta, disculpa la mala educación de Flaubert: "No son frases agraciadas, pero corresponden a la época y nos enseñan que los estereotipos y racismos pueden ser muy fuertes y que anidan muy hondo aun en un escritor tan lúcido". Muy didáctico el libro del profesor, lo único que le faltó fue haber lamentado que Flaubert no fuera a misa todos los domingos ni que se reuniera con las vecinas a tomar el té para contemplar puestas de sol, supongo que estas son buenas costumbres para un Flaubert criollo, porque el profesor todo el tiempo se vanagloria de ser un digno descendiente del biografiado.

    2. Dos bellas columnas de alabastro cubiertas de seda

    (Desde el lazareto del Pireo, Atenas) Allí había, escondida detrás de las cortinas, en la cama, una chica muy joven, de unos 16 o 17 años, de piel blanca, tez morena, con una blusa de seda ceñida a las caderas, extremidades finas, cara dulce y expresión adusta. Era la hija de Madame en persona, reservada sólo para las grandes ocasiones. Andaba con melindres y la han obligado a irse conmigo. Pero cuando ya estábamos echados y yo le había puesto el dedo índice en la vagina, después de que mi mano hubiera recorrido lentamente dos bellas columnas de alabastro cubiertas de seda (estilo pícaro Imperio), va y me dice en italiano que quiere examinar mi instrumento para ver si estoy sano. Como tengo todavía un callo en la base del glande y tenía miedo de que lo viera, me he hecho el señor y he saltado de la cama protestando por esta injuria, le he dicho que eso eran unas maneras inaceptables para un caballero, y me he ido, en el fondo muy mosqueado por haberme perdido un polvo tan estupendo y muy humillado por andar con un carajo tan impresentable.

    Carta de Flaubert a Louise Bouilhet, 19 de diciembre de 1850. Razones y osadías. Barcelona: Edhasa. 1997

    3. Falsarios y críticos

    En cierto momento del siglo IV a. de C., Heraclides Póntico se enzarzó en una disputa con otro filósofo, Dionisio "el Renegado". Heráclides era un caballero distinguido y respetable, corpulento, estudiante de Platón y experto en filosofía natural... Dionisio, en cambio, tenía peor fama. Inicialmente era un estoico que negaba la existencia del dolor y del placer, pero desarrolló una inflamación ocular aguda que lo convenció de lo erróneo de sus principios. Abandonó, a la sazón, la escuela estoica y se pasó el resto de su vida -larga y feliz, al parecer- como un buen cirenaico, frecuentando tabernas y prostíbulos.
    ......

    En 1950, Paul Coleman-Norton, profesor de la Universidad de Princeton, publicó un fragmento griego desconocido, extraído de una serie de sermones sobre el Evangelio según San Mateo. Este experto en patrística, formado en Oxford, había realizado en la década de 1920 diversas investigaciones sobre cuestiones de autenticidad y transmisión textual. Afirmó que el nuevo texto formaba parte de un manuscrito árabe olvidado en cierta mezquita marroquí que pudo visitar durante la Segunda Guerra Mundial, en el transcurso de la "Operación Antorcha"; el rigor de los tiempos de guerra y ciertas fricciones entre los soldados estadounidenses y la población local le habían imposibilitado obtener una fotografía del manuscrito, pero afortunadamente sí había logrado transcribir el pasaje relevante, que se imprimió en el Catholic Biblical Quarterly, con su aparato crítico y un extenso comentario lingüístico. El texto reemprende el lugar de Mateo, 24, 42 ss. en el que Jesús afirma que el mal siervo será condenado junto con los hipócritas, y, "allí habrá llanto y crujir de dientes". En la continuación, a uno de los discípulos le surge una duda y pregunta: "¿Qué sucederá con los desdentados?"; Jesús le responde: "Habrá dientes para todos".

    Grafton, Anthony. Falsarios y críticos. Creatividad e impostura en la tradición occidental. Barcelona: Crítica. 2001. 161 páginas.

    4. Sobre la inspiriación (dedicado a Sharitomar)

    Hay que desconfiar de todo lo que se asemeje a la inspiración, que a menudo no es más que un prejuicio y una exaltación ficticia que uno se otorga a sí mismo voluntariamente y que no ha llegado a nosotros por sí misma... Hay que leer, meditar mucho, pensar siempre en el estilo y escribir lo menos que se pueda, escribir únicamente para calmar la irritación de una idea que reclama adquirir forma y que se agita en nosotros en tanto no le hayamos encontrado la forma exacta, precisa, adecuada.

    Carta de Flaubert a Louise Colet, 21 de enero de 1847. Razones y osadías. Barcelona: Edhasa. 1997

    5. Cuando murió mi hermana

    Cuando murió mi hermana, la velé toda la noche, permanecí al lado de su cama; miraba cómo yacía, vestida con el traje de novia y con el ramo de flores blancas en las manos. Leía a Montaigne y mis ojos iban de libro al cadáver; su marido dormía y mugía, el cura roncaba; y yo, contemplando el panorama, me decía que las formas pasan y sólo permanece la idea, y tenía escalofríos de estusiasmo pensando en finales de frases de escritor.

    Carta de Flaubert a Louise Colet, 21 de enero de 1847. Razones y osadías. Barcelona: Edhasa. 1997.

    6.Sobre las frases hechas (dedicado a Rosita, Constelación, Sharitomar...)

    ¡No! Por el amor de Dios, ¡No! No hay que escribir nunca frases hechas. Preferiría que me deshollaran vivo a tener que aceptar un procedimiento así. Es muy cómodo lo acepto, pero eso es todo. Es necesario que los pasajes débiles de un libro estén mejor escritos que los demás.

    Carta de Flaubert a Ernest Feydeau, 1 de mayo de 1854. Razones y osadías. Barcelona: Edhasa. 1997

    7. La tristeza de Madame Bovary

    Aquella felicidad, sin duda, era una mentira imaginada por la desesperación de todo deseo.

    Los apetitos de la carne, las codicias del dinero y las melancolías de la pasión, todo se confundía en un mismo sufrimiento.

    Allí seguía tendida, con la boca abierta, las manos extendidas, inmóvil, y blanca como una estatua de cera. De sus ojos salían dos amagos de lágrimas que corrían lentamente hacia la almohada.

    Las dichas futuras, como las playas de los trópicos, proyectan sobre la inmensidad que les precede sus suavidades natales, una brisa perfumada, y uno se adormece en aquella embriaguez sin siquiera preocuparse del horizonte que no se vislumbra.

    Se sintió languidecer y completamente abandonada, como una pluma de ave que gira en la tormenta; e instintivamente se encaminó hacia la iglesia, dispuesta a cualquier devoción, con tal de entregarse a ella con toda el alma y de olvidarse por completo de su existencia.

    Cuando se arrodillaba en su reclinatorio gótico dirigía al Señor las mismas palabras de dulzura que antaño murmuraba a su amante en los desahogos del adulterio. Era para avivar la fe; pero ningún deleite bajaba de los cielos y se levantaba con los miembros cansados, con el vago sentimiento de un inmenso engaño.

    Estaba enamorada de León, y buscaba la soledad, a fin de poder deleitarse más a gusto en su imagen. La presencia de su persona le turbaba la voluptuosidad de aquella meditación. Emma palpaba el ruido de sus pasos; después, en su presencia la emoción decaía,y luego no le quedaba más que un inmenso estupor que terminaba en tristeza.

    ¿No parecía atravesar la existencia, apenas rin rozarla, y llevar en la frente la señal de alguna predestinación sublime? Estaba tan triste y tan tranquila, tan dulce y a la vez tan reservada, que uno se sentia a su lado prendido por un encanto glacial, como se tiembla en las iglesias bajo el perfume de las flores mezclado al frío de los mármoles.

    La luz blanquecina de los cristales bajaba suavemente con ondulaciones. Los muebles en su sitio parecían haberse vuelto más inmóviles y perdidos en la sombra como en un aceáno tenebroso. La chimenea estaba apagada, el péndulo seguía oscilando. Y Emma se quedaba pasmada ante la calma de las cosas, mientras que dentro de ella se producían tantas conmociones.

    Acostumbrada a los ambientes tranquilos, se inclinaba, por el contrario, a los agitados. No le gustaba el mar sino por sus tempestades y el verdor sólo cuando aparecía salpicado etre ruinas. Necesitaba sacar de las cosa una especie de provecho personal; y rechazaba como inútil todo lo que no contribuía al consuelo inmediato de su corazón, pues, siendo de temperamente más sentimental que artístico, buscaba emociones y no paisajes.

    Estaba tan triste, tan triste, que viéndola de pie a la puerta de su casa, hacía el efecto de un paño fúnebre extendido delante de la puerta. Su enfermedad, según parece, era una especie de bruma que tenía en la cabeza, y los médicos no podían hacer nada, ni el cura tampoco. Cuando le daba muy fuerte, se iba completamente sola a la orilla del mar, de manera que el oficial de la aduana, al hacer la ronda la encontraba a menudo tendida boca abajo y llorando sobre las piedra. Dicen que, después de casarse, se le pasó.

    -Pero a mí -replicaba Emma- eso me ha venido después de casada.

    El siguiente día fue para Emma un día fúnebre. Todo le parecía envuelto en una atmósfera negra que flotaba confusamente sobre el exterior de las cosas y la pena se hundía en su alma con aullidos suaves, como hace el viento en los castillos abandonados. Era ese ensueño que nos hacemos sobre lo que ya no volverá, el cansancio que nos invade después de cada tarea realizada, ese dolor, en fin, que nos causa la interrupción de todo movimiento habitual, el cese brusco de una vibración prolongada.

    Gustave Flaubert. Madame Bovary. Madrid. Cátedra. 2002. 432 páginas.

    8. Aforismos de Flaubert en las Cartas a Louise Colet

    Los textos escritos, a diferencia de la narración o el diálogo oral, conservan el discurso y se convierten en archivos disponibles para la memoria individual y colectiva, si la lectura es posible es porque el texto no está cerrado en sí mismo sino abierto a otra cosa. Leer es encadenar un discurso conocido al discurso del texto que se está leyendo, relacionar experiencias anteriores de lectura y de vida y actualizar o activar la lectura de nuevos textos o de textos ya leídos a partir de perspectivas nuevas, la capacidad de reactualización de los documentos escritos es lo que garantiza su carácter abierto. En la correspondencia de Flaubert, y especialmente en las Cartas a Louise Colet, esta regla se evidencia en todo su esplendor puesto que al lector se le brinda la posibilidad de encontrar una y otra vez, expresado desde diversas perspectivas y con énfasis diferentes, desde la voz del enamorado que expresa la intensidad de sus sentimientos sólo a través de la escritura y desde la distancia, pasando por los más honestos consejos para emprender una vida menos dolorosa -toda una filosofía de la vida con argumentos lo suficientemente lógicos, sólidos y consecuentes- hasta las reflexiones más lúcidas relacionadas con el arte, la lectura y la escritura, sopesadas por un hombre que se autoproclama como un practicante del misticismo estético.

    Para Flaubert el amor loco y las valores de la vida comunitaria como experiencias humanas son inferiores a las que proporciona la relectura de un clásico en absoluta soledad; él necesita de todo su tiempo para volver una y otra vez sobre los autores que más admira: Cervantes, Rabelais, Epicteto... y se empeñó en convertir en realidad la escritura de las obras con las que soñó. Ese fue su gran ideal y lo alcanzó a fuerza de trabajo, soledad y perseverancia, tres valores que enaltece a lo largo de su correspondencia.

    Flaubert le escribía a su amante para distraerse del trabajo o para desatar la ira, la felicidad o la impotencia que generaba en él la escritura de su obra literaria más importante: Madame Bovary. La gran paradoja alrededor de la escritura simultánea de estos dos textos está relacionada con el hecho de que a pesar del innegable valor estético de la novela la lectura de las cartas en algunas ocasiones puede llegar a ser más estimulante, actual y universal, este hecho se debe, tal vez, a que son expresión cabal de lo que el mismo Flaubert consideraba sería la gran obra literaria del futuro: un texto autobiográfico escrito con total sinceridad, buen estilo y sin omitir detalles que pongan a salvo la imagen del escritor: "Cualquier hombre que supiera escribir correctamente crearía un libro soberbio al redactar sus Memorias, si las expusiera con sinceridad y de manera completa" (Flaubert. 1989. 95).

    El principal objeto de estudio de Flaubert a lo largo de su vida fue él mismo y la experiencia amorosa con Louise Colet se constituyó en el mejor pretexto para profundizar más en su autocontemplación, en algunas ocasiones es asombrosa la convicción de Flaubert para expresar sus sentimientos y otorgarle un lugar preciso o cada pasión, casi siempre de manera racional y calculada, en medio de la placidez que le proporciona el hecho de compartir impresiones sobre la gran pasión de su vida, la lectura y la escritura, con una mujer que además de eso lo ama y estuvo dispuesta siempre a soportar sus cambiantes estados de ánimo y sus ausencias.

    Flaubert escribe sobre la vida y la muerte, sobre las pasiones y las flaquezas humanas, sobre el arte, la lectura y la escritura. En vista de que se trata de un hombre tan consecuente consigo mismo y ha constituido su vida de tal manera que cada idea y acción suyas se corresponden de manera plena, sobran más explicaciones:

    Un polvo dura un minuto, y lo has deseado durante meses.

    Quisiera escribir palabras que te hicieran llorar de admiración.

    Las pasiones son buenas, pero no en exceso; hacen perder mucho tiempo.

    Se llegan a hacer cosas hermosas a fuerza de paciencia y de larga energía.

    La felicidad es una mentira cuya búsqueda causa todas las calamidades de la vida.

    ¡Qué mecánica supone lo natural, y cuántas artimañas hacen falta para ser auténtico!

    Me gustan los tipos tajantes y energúmenos. Sin fanatismo no se hace nada grande.

    Ser tonto, egoísta y tener buena salud, son las tres condiciones requeridas para ser feliz.

    Todos los grandes voluptuosos son púdicos; hasta ahora no he visto excepciones.

    La naturaleza exterior nos avergüenza: es de una serenidad desoladora para nuestro orgullo.

    No creo en el remordimiento: es una palabra de melodrama que jamás consideré auténtica.

    Me gusta agotar las cosas. Y todo se agota; jamás he tenido un sentimiento sin tratar de agotarlo.

    Por un instante he visto la sima, he comprendido el abismo, y luego el vértigo me ha arrastrado.

    Así que tú también has sondeado el abismo y has visto el fondo allá donde creías que no lo había.

    Ahora siento hacia mis semejantes un odio sereno, o una piedad tan inactiva que es lo mismo.

    Más que galopar, Pegaso suele ir al paso. Todo el talento consiste en tomar el ritmo que uno quiere.

    Las mujeres confunden el culo con el corazón y creen que la luna está hecha para alumbrar su cuarto.

    Para aguantar todo lo que precisas, ángel mío, hazte una coraza secreta compuesta de poesía y orgullo.

    Temo ser frío, seco, egoísta, y Dios sabe bien, sin embargo, lo que sucede en estos momentos dentro de mí.

    Hay que apoyarse sobre los fuertes y sobre lo eterno, y no sobre nuestras pasiones tornasoladas y cambiantes.

    Me disgusta profundamente el periódico, es decir, lo efímero, lo pasajero, lo que es importante hoy y no lo será mañana.

    Cuando uno vale algo, buscar el éxito es estropearse sin motivo, y buscar la gloria es quizá perderse completamente.

    Lo que vuelve tan hermosas las figuras de la antigüedad es que eran originales: ahí está todo, el sacar de uno mismo.

    No soy ruiseñor, sino curraca de grito agrio que se oculta en el fondo de los bosques para no ser oída sino por ella misma.

    Si no me quisieras, me moriría; como me quieres, aquí estoy, escribiéndote que te detengas. Mi propia estupidez me da asco.

    Cada día me doy cuenta de lo poco que tengo, y la profundidad de mi vacío no iguala sino la paciencia que dedico a contemplarlo.

    Por mucho que escondo lo más posible mis dolores en mi interior, a veces salen, y desgarran a quienes estrecho entre mis brazos.

    La felicidad es un usurero que, por un cuarto de hora de dicha que te presta, te hace pagar todo un cargamento de desgracias.

    Los nudos más sólidos se desatan por sí mismos, porque la cuerda se gasta. Todo se va, todo pasa; el agua corre y el corazón olvida.

    La comicidad llegada al extremo, la comicidad que no hace reir, el lirismo en la broma es para mí lo que más me seduce como escritor.

    Esta disposición para planear sobre uno mismo es quizá la fuente de toda virtud. Te arranca de la personalidad, lejos de retenerte en ella.

    ¡Camina, venga, no mires hacia atrás ni hacia adelante; pica piedras como un peón, con la cabeza gacha, latiéndote el corazón siempre, siempre!

    Yo soy un arabesco de marquetería; hay trozos de marfil, de oro y de hierro; los hay de cartón pintado; los hay de diamante; los hay de hoja de lata.

    No presumo de ir hacia un falso ideal de estoicismo, pero evito las ocasiones de sufrimiento y las atracciones peligrosas, de las que ya no se vuelve.

    El amor no es lo primero en la vida, sino lo segundo. Es un lecho en el que acuesta uno su corazón para relajarlo. Y uno no puede pasarse todo el día echado.

    Las mujeres, que han amado tanto, no conocen el amor, por haber estado demasiado acupadas con él; no tienen un apetito desinteresado por lo Bello.

    Lo que constituye la fuerza de una obra es el empalme, como se dice vulgarmente, es decir, una larga energía que corre de un extremo a otro y que no flaquea.

    Al amor le pusieron una venda, pues resultaba embarazoso representar sus ojos. Habría sido algo demasiado feo. Lleva tanto tiempo llorando que han de estar rojos.

    Porque un imbécil tenga dos pies como yo, en vez de cuatro como un burro, no me creo obligado a quererlo, o al menos, a decir que lo quiero y que me interesa.

    El amor, después de todo, no es sino una curiosidad superior, un apetito de lo desconocido que te empuja a la tormenta, a pecho abierto y con la cabeza adelante.

    Lo que hace dulces los días es la expansión de la mente, la comunión de ideas, el relato confidencial de lo que se ha soñado, de lo que se desea, de todo lo que se piensa.

    Hay que poner el corazón en el arte, la inteligencia en el comercio del mundo, el cuerpo allá donde se encuentre bien, la bolsa en el bolsillo y la esperanza en parte alguna.

    Me detesto y me acuso por esa demencia de orgullo que me hace jadear en pos de la quimera. Un cuarto de hora después, todo ha cambiado; el corazón me late de alegría.

    Que cada uno se contente con ser honesto, quiero decir con cumplir su deber y no fastidiar al prójimo, y entonces todas las utopías virtuosas se verán rápidamente rebasadas.

    ¡Si me hubieras amada a los diecisiete años, qué cretino sería ahora! La feliclidad es como la sífilis: si se contrae demasiado joven, puede estropear completamente el temperamento.

    No hay un cretino que no haya soñado ser un gran hombre, ni un burro que, al contemplarse en el arroyo junto al que pasaba, no se mirara con placer, encontrándose aires de caballo.

    Soy el hermano en Dios en todo lo viviente, de la jirafa y del cocodrilo tanto como del hombre, y conciudadano de todos los inquilinos del gran caserón amueblado que es el Universo.

    Lo grotesco triste tiene para mí un encanto inaudito; corresponde a las necesidades íntimas de mi naturaleza, que es bufonescamente amarga. No me hace reir sino soñar largamente.

    Amo el arte, y no creo en él. Me acusan de egoísmo, y no creo en mí más que en otra cosa. Amo la naturaleza, y con frecuencia el campo me parece estúpido. Amo los viajes y detesto menearme.

    Siempre soy sincero, y no puedes acusarme de haber mentido ni fingido un solo minuto, pues desde la primera hora, desde la primera palabra, dije todo eso; desde el bautismo anuncié el entierro.

    Yo le había dado el fondo. Usted quiere, además, lo de encima, la apariencia, los mimos, la atención, los desplazamientos, todo lo que me he matado tratando de explicarle que no podía darle.

    Ya he sido amado antes, y mucho, aunque soy de esos seres a los que se olvida pronto, más aptos para hacer nacer la emoción que para hacerla durar. Siempre me quieren un poco como algo raro.

    Me parece que tú también tienes tristeza en el corazón, de esa profunda que de nada procede y que, como depende de la sustancia misma de la vida, es tanto mayor cuanto que ésta es más agitada.

    La gente que medita, o sea, los champiñones intelectuales que se pudren en su sitio, como yo, hacen bien de vez en cuando en acercarse al fuego. Hace que despidan su jugo, luego quedan aún más secos.

    Es fácil, con una jerga convenida, con dos o tres ideas en boga, hacerse pasar por un escritor socialista, humanitario, renovador y precursor de ese porvenir evangélico soñado por los pobres y por los locos.

    La idea de dar la vida a alguien me produce horror. Me maldeciría si fuese padre. ¡Un hijo mío! ¡Oh, no, no, no! ¡Perezca toda mi carne, y que no transmita a nadie el hastío y las ignominias de la existencia!

    El hastío que me entra por los ojos me rompe, desde el punto de vista nervioso, y además, sufrir durante mucho tiempo el espectáculo de la multitud me hunde siempre en ciénagas de tristeza, donde me asfixio!

    Comprendo como cualquier otro lo que debe de experimentarse viendo dormir a un hijo. Yo no habría sido mal padre; pero ¿para qué hacer salir de la nada lo que duerme? Hacer venir a un ser es traer a un desdichado.

    No he podido llegar al estoicismo, al que nada afecta, y que no se rebela más ante la estupidez que ante el crimen; pero he conseguido librarme completamente de todo cuanto puede mostrarme la estupidez humana.

    Ya he vuelto a mi vida chata y monótona, que sólo tiene algún placer en su uniformidad, y alguna grandeza, quizá, sólo en su perseverancia. En cuanto rompo mi ritmo ordinario y quiero volver a él, siento una amargura sin fondo.

    Todo el talento de escribir no consiste, después de todo, más que en la elección de las palabras. La precisión es la que hace la fuerza. En estilo es como en música: lo más hermoso y lo más raro que hay es la pureza del sonido.

    Lo que siento por ti es un fruto de verano de piel lisa, que cae de la rama al menor soplo y derrama en la hierba su jugo bermejo. Se agarra al tronco, tiene la corteza dura como un coco y erizada de pinchos como los higos chumbos.

    Lo que temo no son los leones ni los sablazos, sino las ratas y los alfilerazos. La habilidad práctica de un ser inteligente consiste en saber preservarse de todo eso. Para ello, como en todo, hace falta arte, y sobre todo paciencia.

    No ha dado tiempo a su ira para que se enfríe. Una vez más, no se escribe con el corazón, sino con la cabeza, y por bien dotado que esté uno, siempre hace falta esa vieja concentración que da vigor al pensamiento y relieve a la palabra.

    He perdido a muertos, he perdido a vivos, y he visto toda las estupidez vanidosa de mis dolores, cuando creía que estos afectos eran necesarios para mi vida. Nada es necesario ni útil. Hay cosas más o menos agradables, eso es todo.

    ¿Por qué has querido entrometerte en una vida que no me pertenece a mí mismo, y cambiar toda esa existencia a capricho de tu amor? Me ha hecho sufrir el ver los esfuerzos inútiles que hacías para mover esa roca que hace sangrar los dedos cuando se roza.

    De día en día siento operarse en mi corazón un alejamiento de mis semejantes que va ensanchándose, y estoy contento de ello, pues mi facultad de aprehensión hacia lo que me es simpático va en aumento, debido a ese mismo alejamiento.

    El fondo de mi creencia es no tener ninguna. Ni siquiera creo en mí; no sé si soy idiota o ingenioso, bueno o malo, avaro o pródigo. Como todo el mundo, floto entre todo eso; mi mérito es, quizá, el darme cuenta, y mi defecto, el tener la franqueza de decirlo.

    Hay que leer, meditar mucho, pensar siempre en el estilo y escribir lo menos posible, sólo para calmar la irritación de la idea que exige tomar forma, y que se revuelve en nuestro interior hasta que le hemos encontrado una exacta, precisa, adecuada a ella misma.

    La prueba de que no soy un fanático de los tonos crudos y de las ideas absolutas es que, tanto como me gustan en arte los amores desordenados y las pasiones que gritan, tanto me gustan en la práctica las amistades voluptuosas y los galanteos sentimentales.

    No son las grandes desgracias las que crean la desgracia, ni las grandes felicidades las que hacen la felicidad, sino el tejo fino e imperceptible de mil cinscuntancias banales, de mil detalles tenues, que componen toda una vida de paz radiante o de agitación infernal.

    No son las grandes cenas ni las grandes orgías las que alimentan, sino un régimen seguido, sostenido. Trabaja cada día pacientemente un número igual de horas. Toma el hábito de una vida estudiosa y tanquila; primero saborearás en ella un gran encanto y sacarás fuerza.

    Lo que a mí me parece lo más elevado del Arte (y lo más difícil) no es hacer reir ni llorar, ni poner cachondo o enfurecer, sino obrar al modo de la naturaleza, es decir, hacer soñar. Por eso las obras más hermosas poseen ese carácter. Son serenas de aspecto e incomprensibles.

    Me hablas de un terremoto en Livorno. Aunque abriera la boca al respecto, para dejar escapar las frases consagradas en semejante caso: "¡Es lamentable! ¡Qué horrible desastre! ¿Será posible? ¡Ay, Dios mío!", ¿devolvería la vida a los muertos y sus bienes a los pobres?

    San Vicente de Paúl obedecía a un apetito de caridad, como Calígula a un apetito de crueldad. Cada uno goza a su estilo y para sí solo; unos, reflejando la acción sobre sí mismos, convirtiéndose en su causa, centro y finalidad; otros, convidando al mundo entero al festín de su alma.

    El éxito no me tienta. Lo que me tienta es lo que puedo darme, mi propia aprobación; y quiza acabaré por prescindir de ella, como habría que tenido que prescindir de la de los demás. Así pues, traslada todo eso a ti, sobre ti, Trabaja, medita, medita sobre todo, condensa tu pensamiento.

    Eres precisamente la única mujer a la que he querido y que he conseguido. Hasta ahora me iba a calmar con unas los deseos inspirados por otras. Me has hecho mentirle a mi sistema, a mi corazón, quizá a mi naturaleza, que, siendo incompleta en sí misma, busca siempre lo incompleto.

    El amor no está, y no debe estar, en el primer plano de la vida; debe quedarse en la trastienda. Hay otras cosas antes que él, en el alma, que están, creo, más cerca de la luz, más próximas al sol. Conque, si tomas el amor como plato fuerte de la vida: no. Como condimento: sí.

    Lo que me impide tomarme en serio, aunque tengo el espíritu bastante grave, es que me encuentro bastante ridículo, no con ese ridículo relativo que es la comicidad teatral, sino con ese ridículo inherente a la propia vida humana, y que brota del acto más sencillo o del gesto más ordinario.

    Un hombre querrá a su lavandera y sabrá que es tonta, sin gozar menos por ello. Pero si una mujer ama a un patán, es un genio desconocido, un alma de élite, etc., de modo que, debido a esa natural disposición al bizqueo, no ven la verdad cuando aparece, ni la belleza allá donde se encuentra.

    La patria es la tierra, es el universo, son las estrellas, es el aire, es el propio pensamiento, es decir, lo infinito dentro de nuestro pecho. Pero las querellas de pueblo a pueblo, de municipio a barrio, de hombre a hombre, me interesan poco, y sólo me divierten cuando constituyen grandes lienzos en fondo rojo.

    Lea y no sueñe. Sumérjase en largos estudios; lo único que hay perennemente bueno es el hábito de un trabajo tozudo. De él se desprende un opio que embota el alma. He pasado por atroces hastíos, y he girado en el vacío, loco de aburrimiento. De eso se salva uno a fuerza de constancia y de orgullo.

    Déjame quererte a mi aire, al estilo de mi ser, con lo que tú llamas mi originalidad. Compréndeme y no me acuses. Si te considerase ligera y necia, como las demás mujeres, te engañaría con palabras, promesas y juramentos. ¿Qué me costaría? Pero prefiero quedarme por debajo que por encima de la verdad de mi corazón.

    Si por amor entiendes tener una preocupación exclusiva por el ser amado, no vivir más que por él, no ver más que a él de todo cuanto hay en el mundo, estar lleno de su idea, tener el corazón colmado de él... sentir, en una palabra, que tu vida está ligada a esa vida y que ésta se ha convertido en un órgano particular de tu alma: no.

    Creo que la noche está hecha para un orden de ideas muy particular, distinto de aquel en que vivimos todo el día; es el momento de los suspiros, de los deseos, del recuerdo y de la esperanza; entonces es cuando, solo y despierto, el pensamiento flota a gusto entre cielo y tierra, como esas aves que viven en las nubes.

    He nacido hastiado; esa es la lepra que me corroe. Me aburro de la vida, de mí mismo, de los demás, de todo. A fuerza de voluntad he acabado por adquirir el hábito del trabajo; pero cuando lo interrumpo, todo mi hastío vuelve a la superficie, como una carroña hinchada que exhibe su vientre verde y corrompe el aire que respiramos.

    Si alguna vez se enamora de ti un pobre muchacho que te encuentra hermosa, un chico como era yo, tímido, dulce, tembloroso, que te tiene miedo y te busca, te evita y te persigue, sé buena con él, no lo rechaces, dale solamente tu mano a besar; morirá de embriaguez. Pierde tu pañuelo, lo recogerá y dormirá con él; se revolcará encima, llorando.

    El extremo de todos mis sentimientos tiene una punta afilada que hiere a los demás, y también a mí mismo, a veces. No me gusta que mis sentimientos sean conocidos por el público, y que en las visitas me arrojen a la cabeza mis propias pasiones, a modo de conversación. Siento que te amaría de manera más ardiente si nadie supiera que te amo.

    Nunca hay que pensar en la felicidad, eso atrae al diablo, pues es él quien ha inventado esa idea para hacer enloquecer al género humano. El concepto de paraíso es, en el fondo, más infernal que el de infierno. La hipótesis de una felicidad perfecta es más desesperante que la de un tormento sin descanso, ya que estamos destinados a no encontrarla nunca.

    A partir de la noche en que me besaste en la frente, me juré a mí mismo no mentirte nunca. Es el procedimiento más rudo, más brutal; ¿dirás, acaso, el menos tierno? Pero creo que obrar de otro modo sería despreciarte, envilecerte incluso. No estás hecha para que se te sirva con un amor falso y lleno de muecas. Preferiría rajarte la cara que burlarme de ti a tus espaldas.

    Me oriento hacia una especie de misticismo estético (si ambas palabras pueden ir juntas), y querría que fuese más fuerte. Cuando ningún estímulo nos viene de los demás, cuando el mundo exterior nos asquea, nos vuelve lánguidos, nos corrompe y nos embrutece, las personas honradas y delicadas se ven forzadas a buscar en sí mismas, en algún lugar, un sitio más limpio para vivir.

    ¡Cuántos amores, entusiasmos, amistades profundas y vivas simpatías no habré tenido ya, para verlas derretirse como la nieve! Me aferro a lo poco que me queda. He llorado a los muertos, a algunos vivos, y me he reído de lástima ante la vanidad de mis mejores sentimientos y de mis creencias más puras. Pero no arrojo a la calle a los que quieren quedarse conmigo, en mi aburrido aislamento.

    Antes pasé largas horas soñando con triunfos asombrosos para mí, cuyos clamores me hacían estremecerme como si ya los hubiera oído. Pero no sé por qué, una mañana me desperté desembarazado de aquel deseo, incluso más enteramente que si hubiera sido satisfecho. Entonces me vi más pequeño, y dediqué toda mi razón a observar mi naturaleza, su fondo, y sobre todo sus límites.

    ¿Sabes que es lo que hay de más íntimo, más oculto en todo mi corazón y lo que es más "yo" en mí? Son dos o tres pobres ideas de arte incubadas con amor; eso es todo. Los más grandes acontecimientos de mi vida han sido algunos pensamientos, lecturas, ciertas puestas de sol en Trouville al borde del mar, y charlas de cinco o seis horas consecutivas con un amigo que ahora está casado, y perdido para mí.

    Para tener talento hay que estar convencido de que se posee, y para conservar la conciencia limpia hay que colocarla por encima de la de todos los demás. El modo de vivir con serenidad y al aire libre es instalarse sobre una pirámide cualquiera, no importa cuál, con tal que sea elevada y su base sólida. ¡Ah!, no siempre es divertido, y se está muy solo; pero se consuela uno escupiendo desde arriba.

    Si a veces tengo momentos agrios que me hacen casi gritar de rabia, hasta tal punto siento mi impotencia y mi debilidad, hay otros también en que me cuesta contenerme de alegría. Algo profundo y extravoluptuoso desborda de mí a chorros precipitados, como una eyaculación del alma. Me siento transportado y todo ebrio de mi propio pensamiento, como si me llegase, por un tragaluz interior, una bocanada de perfumes cálidos.

    Hubo un tiempo en que me mirabas como a un egoísta celoso que se complacía rumiando perpetuamente su propia personalidad. Eso es lo que creen quienes ven la superficie. Lo mismo ocurre con ese orgullo que tanto indigna a los demás y que, no obstante, cuesta tamañas miserias. Al contrario, nadie ha aspirado a los demás más que yo. He ido a olfatear estiércoles desconocidos, me he apiadado de muchas cosas ante las que no se enternecían las personas sensibles.

    ¿Por qué no amarnos como debe uno amarse cuando tiene inteligencia? ¿Por qué no disfrutar simplemente del placer de estar juntos, buscarlo, escribírnoslo de vez en cuando, vernos con el rostro risueño y el corazón abierto, y que todo quede ahí? No merece la pena el no ser perfectos imbéciles, si es para vivir como locos. Cuando se quiere que un río corra más aprisa, se estrecha, se hace más profundo, pero sus aguas son turbias. Cuando se suena uno demasiado fuerte, se sangra. Cuando se zambulle uno demasiado hondo, se rompe la cabeza. Cuando se ama irracionalmente, se sufre desmesuradamente.

    En cuanto a la idea de la patria, es decir de cierta porción de terreno dibujada en el mapa y separada de las demás por una línea roja o azul, ¡no! La patria es para mí el país que quiero, es decir, con el que sueño, aquel en que me encuentro bien. Soy tan chino como francés, y no me alegro nada de nuestras victorias frente a los árabes, porque me entristecen sus reveses. Quiero a este pueblo áspero, vivo, último tipo de las sociedades primitivas y que, al hacer alto a mediodía, tumbado a la sombra, bajo el vientre de sus camellas, se burla, mientras fuma su chibuquí, de nuestra valiente civilización que tiembla de ira.

    Si por amor entiendes querer tomar de ese doble contacto la espuma que flota encima sin remover el pozo que puede estar en el fondo, unirse con una mezcla de ternura y de placer, verse con encanto y separarse sin desesperación... poder vivir uno sin el otro, puesto que uno vive separado de todo cuanto anhela, huérfano de todo lo que ama, viudo de todo aquello con lo que sueña; pero experimentar, no obstante, en estas aproximaciones, desfallecimientos que hacen sonreír, como ante un cosquilleo extraño; sentir, por último, que esto ha ocurrido porque tenía que ocurrir, y que pasará porque todo pasa, jurándose de antemano que no acusará al otro ni a uno mismo, y en medio de esta dicha vivir como uno vive, o un poco mejor, con un sillón más para reclinar en él el corazón los días de cansancio, sin que por ello deje uno de estar mucho más divertido al levantarse cada mañana.

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  • El matrimonio: la mejor carrera de la mujer

    Simone de Beauvoir en 1949 era más optimista que muchas feministas de la actualidad, al leer el comienzo de la introducción de la cuarta parte de El segundo sexo, uno no saber si reírse o llorar:

    "Las mujeres están hoy a punto de destronar el mito de la feminidad; empiezan a afirmar concretamente su independencia; pero no sin grandes esfuerzos consiguen vivir íntegramente su condición de seres humanos".

    Simone de Beauvoir, visionaria eterna de la condición de inferioridad deseada y asumida por la mujer y celebrada y disfrutada por los hombres:

    Repugna por igual a hombres y mujeres estar bajo las órdenes de una mujer.

    No es la inferioridad de las mujeres lo que ha determinado su insignificancia histórica, sino que ha sido su insignificancia histórica lo que las ha destinado a la inferioridad.

    Educadas por mujeres en el seno de un mundo femenino, su destino normal es el matrimonio, que las subordina todavía prácticamente al hombre; el prestigio viril está muy lejos de haberse borrado: todavía descansa en sólidas bases económicas y sociales.

    Se abren a las mujeres las puertas de las fábricas, las oficinas, las Facultades, pero se continúa considerando que el matrimonio es para ellas una de las carreras más honorables, una carrera que las dispensa de toda otra participación en la vida colectiva.

    Los padres aún educan a la hija con vistas al matrimonio más que propician su desarrollo personal, y la hija ve en ello tantas ventajas, que llega a desearlo ella misma; resulta así que, a menudo, está menos especializada, menos sólidamente formada que sus hermanos, se entrega menos totalmente a su profesión; de este modo, se condena a permanecer inferior; y el círculo vicioso se cierra: esa inferioridad refuerza su deseo de hallar marido.

    Los privilegios económicos ejercidos por los hombres, su valor social, el prestigio del matrimonio, la utilidad de un apoyo masculino, todo empuja a las mujeres a desear ardientemente agradar a los hombres. En conjunto, todavía se hallan en simulación de vasallaje. De ello se deduce que la mujer se conoce y se elige, no en tanto que existe por sí sino tal y como el hombre la define. Por consiguiente, tenemos que describirla en principio tal y como los hombres la sueñan, ya que su ser-para-los-hombres es uno de los factores esenciales de su condición concreta.

    Homenaje a la mujer en su día (marzo 6 de 2008). Este poema me lo regalaron como volante el famoso día de la mujer, al leerlo tampoco supe si reírme o llorar; el dichoso poema pudo haber sido escrito por un hombre o por una mujer, los dos saben de memoria cuáles son los secretos de este ser tan maravilloso y sabio. En el poema sólo han olvidado una condición de la mujer como dadora de vida y es que el milagro de la vida lleva impreso el milagro de la muerte, la mujer le concede a su hijo el viente y la tumba, el calor y el frío: "Haber sido concebido, parido, he ahí la maldición que pesa sobre su destino, la impureza que mancilla su ser. Y es el anuncio de la muerte. El culto de la germinación siempre siempre ha estado asociado al culto de los muertos. La tierra-Madre engulle en su seno las osamentas de sus hijos. Son mujeres -Parcas y Moiras- las que tejen el destino humano; pero también son ellas quienes cortan los hilos. En la mayor parte de las representaciones populares, la Muerte es mujer, y a las mujeres corresponde llorar a los muertos, puesto que la muerte es obra suya":

    Mujer

    Dios me dió la bendición de haber nacido mujer.
    De tener corazón de mujer, de ver las cosas
    de manera que nuestros amados seres
    del sexo opuesto no entienden.

    Dios puso en el corazón de la mujer
    muchos secretos, muchos tesoros.
    No nos dió la fortaleza física,
    pero nos dió la fortaleza del alma.
    Le dió a su alma y corazón ternura,
    sensibilidad, delicadeza, visión.
    Por esta última cualidad es que dicen
    que tenemos un "sexto sentido".
    También nos hizo privilegiadas al otorgarnos
    el milagro de la maternidad.

    Gracias por tu tenacidad y compañía;
    no permitas que la sociedad de consumo
    haga de ti un objeto, tú vales por lo que eres.
    Gracias por ser el reflejo del rostro armonioso,
    bello, fuerte y tierno del Creador.

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    Les presento a mi nieta

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  • Autoentrevista

    ¿Por qué decidió aceptar una entrevista?

    - Porque quería experimentar en carne propia uno de los géneros que más disfruto como lectora, me gusta leer diarios, autobiografías, autoentrevistas, consejos... siento especial predilección por las entrevistas inventadas. La que encuentro más divertida -por candorosa- es la de Ricardo Cano Gaviria, apareció en la revista Gaceta hace como veinte años; él decidió autoentrevistarse porque ningún periodista o crítico le hubiera podido preguntar lo que él quería responder.

    ¿Cuál fue la entrevista que la llevó a autoentrevistarse?

    Anoche leí una entrevista muy divertida, es una de las notas en Facebook de Efraim Médina, el poeta invitado es muy franco, tanto como Flaubert, Chandler o Serner. Su estilo es muy particular, no tiene la elegancia de estos eruditos pero termina diciendo las mismas verdades.

    ¿Aceptaría ser entrevistada por un periodista o un crítico?

    No

    ¿Por qué?

    Porque las entrevistas casi siempre son una conversación entre amigos, una relación entre amo y esclavo, o entre juez y acusado, ninguna de la tres situaciones me divierte. El tipo de entrevista más insoportable y más frecuente -en círculos eruditos- es la conversación entre dos amigos que leen los mismos libros, frecuentan los mismos restaurantes, viajan a los mismos sitios, se admiran mutuamente, los chistes que más aprecian tienen tintes eruditos y se ríen de manera similar, precisamente porque se han embarcado en gustos similares.

    ¿Cuáles son las preguntas que no respondería?

    No me gustaría hablar de temas poéticos como el mar, la noche, las puestas de sol, caminar descalza sobre la hierba o la arena húmeda, los clásicos, Bethoven, los claros de luna, el vino, el café o el amor. Tampoco me gustaría hablar sobre temas sociales: los caminos para lograr la paz de Colombia, la izquierda y la derecha, la infancia, la pobreza, la situación de los desplazados, el nuevo latifundio. No me gustaría tomar posición sobre los premios literarios, los concursos, los jurados, el estado actual de la literatura colombiana, el canon, la inexistencia de críticos literarios, la literatura comprometida, la literatura oral, la literatura femenina, Héctor Abad Faciolince, su estrategia como vendedor de libros, su manera feliz de ver y vivir la vida y su posicionamiento como Maestro de las futuras generaciones de escritores colombianos.

    ¿Usted está suscrita a la revista Semana, Enter, Número, Aló y El Malpensante, por qué estos gustos tan diversos?

    Porque me gustan los contrastes, me gusta leer las entrevistas de María Isabel Rueda y el Iceberg de Andrés Hoyos; la entrevista de la periodista a la madre de Lucho Garzón en contraste con la aventura de Andrés Hoyos en La Cabrera con su camioneta y su ipod. Leer este tipo de textos produce tanta repulsión que le evita a uno tener disputas serias con personas de la vida cotidiana, creo que es más inteligente enfurecerse con una persona que nunca va a saber que quien lo desprecia existe que insultar a mi vecina porque no encuentro otra manera de equilibrar mis estados de ánimo.

    Usted tiene cuatro blogs, seis cuentas de correo, le gusta el msn, está en Facebook, estuvo en genteloca y le gusta chatear para luego encontrarse personalmente con estos desconocidos. ¿No le parece que el tiempo vale mucho como para perderlo en estas banalidades?

    Además de leer las revista a las que estoy suscrita, leo entre seis y siete libros mensuales, veo entre tres y cuatro películas semanales, escribo, hago dos visitas semanales de medio día sin falta durante el año, trabajo 17 horas semanales remuneradas y duermo en la tardes. El tiempo que me queda libre lo dedico a la virtualidad, prefiero relacionarme con personas a través de este medio que a través de la tertulia, he viajado a través del alma de mis congéneres de manera más afectiva a través de internet que del trato contidiano con 50 amigos que siempre me encuentran silenciosa y prevenida.

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  • Retrato de un artista frustrado que terminó siendo profesor de literatura, o bien, la cantaleta de un reaccionario que quisiera escribir como Fernando Vallejo y al no lograrlo decide escribir un ensayo sobre literatura colombiana

    Provocador exaltado, Vallejo propone un ámbito ficcional de disgragación y odio que abruma.... detesta a Dios y lo niega con frecuencia, pero le reza con ridícula misericordia a las vírgenes de Medellín... abomina de los pobres pero el gramático Fernando ama entañablemente a dos jovencitos sicarios, vomitados del puro centro de la pobrecía antioqueña... El (fascismo) de Vallejo es defensor del más asfixiante individualismo y enemigo total de cualquier forma de organización social.... es verdad que la obra de Vallejo integra esa cadena de célebres diatribas literarias donde bien podrían situarse las enarboladas por León Bloy y Céline.... Vallejo es un iconoclasta que odia toda noción de humanismo y es ajeno a cualquier ideal liberador para los hombres de Colombia y América Latina.... El tono de su diatriba no proviene de él. Está enraizado, más bien, en la literatura antioqueña. Esa literatura llamada despectivamente regional por los cosmopolitas críticos de Bogotá.... En el caso de Vallejo hay un claro anarquismo de derecha, sesgado por el racismo, que abomina de todos los procesos de transformación social dados en Colombia y América Latina... Su frase "Dios no existe y si existe es la gran gonorrea" que brilla con venéreo ateísmo en La virgen de los sicarios, pudo haberla pronunciado uno de esos nadaístas incapaces de superar los resabios rebeldes de los años sesenta.... Denunciador inolvidable del mal, maldito de la especie del Marqués de Sade y Céline, Vallejo termina cayendo en la fascinación del mal. Por ello hay algo en su obra que la torma peligrosa para toda destrucción ética y cívica... La obra de Vallejo debe enmarcarse, más que en la tradición de la diatriba francesa, en la tradición antioqueña. Una tradición satírica nacida de una región retrógrada al modo de la España más cerril..... La obra de Vallejo está permeada por un furor racista que lo sitúa como el último escritor fascista de Colombia, país ineludiblemente vallejiano por la gran cantidad de reaccionarios que ha producido.... El individualismo de Vallejo, proyección de una sensibilidad egoísta y narcisa hasta lo irrisorio, surge de los conquistas del liberalismo francés del siglo XVIII... Al lado de una nazista sensiblero cuyo reino es la muerte, como Vallejo, y también pintoresco a su modo, está el Mutis monarquista cuyo reino es Bizancio y el García Márquez comunista cuyo reino es La Habana... Vallejo, entonces, no representa a nadie. El sólo habla por sí mismo. Es un individuo resentido, el último narciso energúmeno de una elite colombiana en desbandada.... a Dios le endilga los peores insultos, su existencia sólo refleja el mal que pulula en el seno de la podrida humanidad, pero en el fondo Vallejo es un mariano inocuo.... Odia a la mujer preñada, porque no hay ser más deplorable en el mundo, pero ama a su abuela, que fue tran prolífica como lo son esa "putas perras paridoras" que pululan en la actual Medellín con sus impúdicas barrigas crecidas... El Medellín que parece añorar ese yo desquiciado que recuerda es un pedazo de Colombia reacio a los proyectos liberales y a toda reforma agraria, ya que ésta no es más que una ley infame por la cual se les quita la tierra a sus verdaderos dueños para dársela a campesinos marrulleros, criminales y perezosos... Vallejo andubo con ellos (con los nadaístas) y de no haberse ido de Medellín, a recorrer los caminos de Bogotá; Roma, Nueva York y México, habría terminado acaso enredado en filiciaciones de un movimiento que pocas cosas interesantes dejó par la literatura colombiana y ninguna para la latinoamericana.... Pasado el tiempo de los viajes y los oficios varios (Vallejo fue feliz viajero, cineasta desafortunado, desdichado plomero, aprendiz de médico, físico errático, biólogo son diploma), "el hombre camino a la derrota", "el viejo lejos de la Antioquia amada", "el navegante sin aguja de marear", se pone a escribir sus andanadas autobiográficas... Vallejo aniquila todas las conciencias, pues es un yo que en tanto que edifica un mundo pasado lo niega a partir de sus continuos derrumbamientos verbales. Un yo que, incluso, en la medida en que va trazando su autobiografía, desbarata las fronteras de los géneros literarios. Porque la obra de Vallejo no es ni novela, ni historia, ni poesía, no biografía. Sólo un deseo logrado de oponer a la devastadora muerte la efimera existencia de la palabra... Los escritores reaccionarios, tiznados de una cierta aureola de malditismo, son en el fondo iracundos resentidos e irreverentes frustrados. Enemigos del progreso y despotricadores del pasado, están suspendidos en una suerte de cotidiana amargura biliar. Reacios a casi todos los sistemas sociales y sus logros, ajenos a cualquier relación armónica con los dioses y los hombres, estos escritores se encaminan a una sola misión: desbaratar certezas políticas y religiosas, dinamitar los cimientos filantrópicos de la cultura. Esta forma de ataque recurre a la diatriba. Y la diatriba, en literatura, es la extrema expresión de la burla. Es esa burla que se torna escandalosa para que todos la escuchen, pero que con frecuencia corre el riesgo de terminar arrojada al triste rincón de las opiniones difíciles de tomar en serio. En el caso de Vallejo, la diatriba es una forma elaborada literariamente de lo que en Antioquia se llama cantaleta. Y la cantaleta no es más que un canto. De ahí viene su etimología, entre otras cosas, que de tanto repetirse y acudir a la invectiva atragantada se convierte en una verbosidad agresiva que hace reír e incomoda las buenas conciencias, pero que también se torna fatigante monotonía. La diatriba acude, por lo demás, a las formas tradicionales de la ironía. A la repetición delirante, a la hipérbole sin límites, al símil arrasador, a al continua contradicción. al devaneo incoherente, a la injuria sagaz y al insulto de baja estofa. La de Vallejo se apoya en todos estos recursos.

    Pablo Montoya, en Fernando Vallejo: demoliciones de un reaccionario. Bogotá. Número. 54. Noviembre. 2007. Páginas. 18-27).

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  • Lo que me sirve de la melancolía

    A partir del Problema XXX,1 de Aristóteles, mejor conocido como "El hombre de genio y la melancolía" se concluye de manera irrefutable: los melancólicos tienen predisposición hacia la genialidad, casi todos los genios son melancólicos. El análisis de Aristóteles sobre los genios melancólicos de su época se ha instaurado como modelo para escribir sobre genios y melancólicos de todos los tiempos partiendo del hecho de que la interpretación de Aristóteles es una verdad eterna e incuestionable; esta es una de las tantas mentiras o exageraciones del Maestro que vale la pena revisar y que ha llevado a tantos malos artistas a padecer estados melancólicos con la ilusión de que la obra surgirá como por arte de magia.

    De un tiempo a la fecha han ido apareciendo intelectuales y científicos, hombres de genio, que no son melancólicos, al contrario, se trata de seres ávidos de vida y experiencia, personas bellas, sonrientes, esbeltas y rejuvenecidas que hacen de la ejecución de su arte uno más de los placeres que constituyen la dicha de estar vivo; lo más seguro es que estos nuevos genios han repasado fragmentos de Más allá del bien y del mal y han tomado la mejor decisión para su época: la melancolía aplicada al pie de la letra resulta poco práctica, tal vez la mejor opción consista en asumir las cualidades de los melancólicos no precisamente para gozar la muerte en vida sino para perfeccionar la propia obra sin perderse el placer de vivir como viven las personas que siempre sonríen para sí mismas.

    Las cualidades de los melancólicos pueden ser de gran utilidad en una época como la actual en la que los estándares de calidad se han convertido en el gran anhelo no realizado, no precisamente por falta de melancolía sino por falta tiempo libre; además de artistas, científicos y melancólicos los genios necesitan ser grandes ociosos.

    ¿Es posible convertirse en melancólico?, ¿La melancolía concede estatus intelectual?, ¿Debemos dudar de los artistas o científicos alegres, casados, pasados de peso, con cinco hijos y optimistas?, ¿Las personas tristes tienen dotes artísticas no desarrolladas?, ¿La relación entre genio y melancolía es tan frecuente como lo presumía Aristóteles?

    Cuando hay tiempo libre y soledad aparecen los pensamientos, cuando el ser libre y solitario se embebe en sus pensamientos puede empezar a verse como un ser trascendental.

    1. Las ansias de vivir y el desprecio por la vida.

    El mejor aliado de la melancolía es la psicosis maniacodepresiva, el estado emocional que no admite términos medios: somos felices o somos desgraciados, concebimos la vida como la gran oportunidad o como algo sin sentido, quisiéramos vivir mucho tiempo para realizar todos nuestros proyectos o quisiéramos morir de dolor ahora mismo. Estos estados de ánimo surgen sin una razón particular, se trata de dolor o alegría del alma que no admite racionalización. Hay que evitar este tipo de expansiones, es posible controlarlas a través de los siguientes ejercicios:

    Cuando la tristeza es más fuerte que el deseo de vivir se hace necesario consagrarse a la realización de un trabajo manual que requiera un importante gasto de energía y movimiento corporal, pulir una tabla rústica que luego será usada como mesón en la cocina se constituirá en el mejor antídoto contra el dolor. La fase decisiva del ejercicio será el lijado del la tabla después de haberla estucado; cuando se esté aplicando la última capa de pintura el melancólico deberá estar curado de su fase dolorosa. Los estados depresivos tenderán a desaparecer con el paso del tiempo si el paciente se esfuerza por evadirlos de manera conciente a través de la ejecución de trabajos manuales.

    Si se trata del sentimiento contrario, de un estado eufórico, felicidad sin razón, plenitud sin realización, también se debe aplicar un antídoto efectivo que libere del engaño a quien padece el estado de felicidad aparente; por extraño que pueda parecer, la felicidad sin sentido es tan absurda como la desgracia sin razón, en estas condiciones lo ideal es esquivar la falsa felicidad con tareas intelectuales solitarias como leer, escuchar música, ver una película. No tiene sentido llamar a los amigos, comerse un cono, comprar ropa nueva, cuando regrese la fase depresiva se sentirá vergüenza y culpa por haber realizado ejercicios tan banales.

    La vida banal no debe ser objeto de desprecio para el melancólico alegre, al contrario, estas actividades servirán de alimento para nutrir sus reflexiones sobre el presente, que no puede ser perdido de vista por un ser que goza plenamente de la vida, jamás debe buscar la banalidad para esquivar el dolor sino que gozará del domingo tanto como del lunes o del martes. La vida dejará de ser vivida en función de los días de la semana.

    2. No quiero una familia feliz

    El melancólico añora el pasado porque para él el presente es doloramente impredecible, adorna el dolor del presente y recuerda con nostalgia los fragmentos gratamente recordarbles de su monótona vida, se reconforta añorando la valentía con la que afronta el dolor y siente orgullo y hasta heroísmo por saberse diferente a la mayoría de la gente, por saberse solo, enigmático e incomprendido.

    La vida del melancólico alegre no es muy diferente a la del melancólico triste, lo que los singulariza es su manera de concebir el tiempo; mientras que el melancólico triste se consagra a una tarea porque se aburre, porque encuentra en ella la mejor estrategia para olvidar el sinsentido de la vida, el melancólico alegre, que ha sido antes melancólico triste, hace más o menos lo mismo pero no precisamente porque se sienta solo, miserable o aburrido sino porque le encuentra más sentido a la vida consagrada al estudio que a la vida vivida a partir de los lugares comunes, la de aquellos seres que repiten sin cesar: la vida es bella, el amor es el sentimiento más maravilloso, los hijos son la alegría del hogar, la gran realización de una mujer consiste en ser madre, si un hombre no tiene mujer y cinco hijos no encuentra razones para vivir. Este padre realizado no vive porque ame la vida sino porque la familia es el mejor pretexto para no matarse y porque el solo hecho de pensar en que debe alimentar, educar, vestir, recrear a sus hijos lo obliga a trabajar más de lo soportable y las horas que le quedan libres para reflexionar sobre la vida y la muerte transcurren pensando cómo hará para darle lo necesario a los frutos de su maravilloso sentimiento: el Amor. Se siente responsable, irresponsable, egoísta y en la recreación de su culpa y sus frustraciones personales se olvida de pensar que la vida no tiene sentido, el sentido de su vida es preocuparse por la vida que le ha concedido a otros seres que luego añorarán realizarse tanto como su padre, estos hombres del futuro también soñarán con encontrarle un sentido a la vida en compañía de una amorosa mujer, una futura madre.

    El melancólico alegre no comparte los valores de la familia feliz, no tiene fe en la familia ni en la felicidad; este ser enigmático ha aprendido a llenar las horas de actividades, inventa sentido para pasar mejor sus días no porque crea que lo que hace salvará al mundo sino porque prefiere vivir engañado con tretas artificiales. Nacer, crecer y morir son acciones que él no puede controlar, la reproducción, la razón del nacimiento de todo lo vivo, es lo único sobre lo que tiene poder de decisión, se aferra a esta decisión como si se tratara de un juego ganado a la vida.

    El melancólico alegre es un ser especializado en pasar el día en su hogar sin hablar con nadie pero con la condición de no aburrirse ni sentirse desgraciado, ese es su reto y el alimento de su orgullo. Los dias del melancólico alegre pasan tan veloces como los de la señora que trabaja de día, estudia de noche, tiene esposo, amante, hijos, carro, perro, finca, matas... pero no disfruta la plenitud del melancólico alegre porque ella esquiva el tiempo, le teme al dolor, a la soledad, para ella la soledad es un castigo y el tiempo libre un tiempo malo porque brinda la posibilidad de pensar y pensar no es bueno cuando no se disfruta lo que se hace, cuando no se ama aquello que le debe dar sentido a la vida, aunque la vida no tenga sentido.

    3. Siempre se pierde algo al darse al público.

    El melancólico es reservado, tímido, receloso, desconfiado, inseguro, cada vez que decide entregarse en cuerpo y alma a un ser amado descubre que sólo quiere compartir el tiempo con esa persona, sin testigos, porque a partir de rigurosos análisis fruto de experiencias vividas por él o por otros ha llegado a la siguiente conclusión: la mayoría de la gente habla por hablar, no escucha a los demás, conversa para no aburrirse, baila para matar el tiempo, bebe para olvidar lo desgraciada que es su vida, no contempla los paisajes con sinceridad, se ríe de chistes que no comprende para no pasar por idiota o simple. La mayoría de la gente vive sin pasión, vive para los demás sin amar a los demás.

    El melancólico es un ser apasionado y detallista, no se entrega a los demás porque teme desilusionarse, es una persona selectiva pero no indiferente. Es un gran observador del comportamiento animal y humano, se complace comparando a las bestias con los hombres, lo enternecen más los cabritos y los perritos que los bebés de los vecinos. No sabe qué decir en situaciones ante las que cualquier persona sabe qué decir, se ríe a desatiempo, ni siquiera sonrie cuando se supone que se debe reír a carcajadas, es un poco torpe, algunos lo toman por lo que no es. Se ríe para sí mismo en sus gratos momentos de soledad. El mejor amigo de un melancólico es otro melancólico.

    4. Relaciones complejas con los demás.

    El melancólico es un ser incomprendido, él lo sabe, los demás no. Las personas que viven a su alrededor quisieran que él cambiara, que vislumbrara la vida de manera positiva, menos dolorosa; imaginan a un ser menos desconfiado, rígido, racional y contradictorio en sus apreciaciones. Ellos no saben que el melancólico sabe lo que ellos piensan y esperan de él, tampoco suponen que a veces sueña con admiración en la posibilidad de ser dulce y amoroso de forma auténtica, de manera consciente; cuando el melancólico pasa por fases eufóricas sueña con vivir la vida de los santos y de los humildes, quiere brindar paz y amor, pero estos sueños son imposibles de materializar porque en él es más fuerte el pesimismo, la falta de fe en la nobleza humana, la imposibilidad de vivir en comunidad y para la comunidad. Unas cuantas experiencias negativas lo han convencido de su verdad.

    Los demás lo aconsejan, le dan las claves para convertirse en una persona normal, él sonríe para sí al comprender que cada quien considera que su vida y su concepción de la vida es la ideal, la soñada por todos aquellos que no viven a su manera. El melancólico también supone que su vida es la mejor vida, que los locos son los demás.

    El melancólico es directo, no habla con rodeos, no le cuesta trabajo dejar una amistad por un detalle que lo pone en guardia sobre la deshonestidad de alguien en quien él ha confiado, el error de una persona vale por un error de la humanidad porque un ser humano es la síntesis del ser humano.

    El melancólico es ventajoso, sólo piensa en sus sentimientos, en sus gustos, los demás deben tolerar sus estados de ánimo, prefiere permanecer solo para no molestar; siente que es víctima de los demás cuando en realidad son los demás quienes tienen que soportar sus estados de ánimos cambiantes, sus efusiones de dolor, de risa o de felicidad sin razón, sus ilusiones descabelladas. Es probable que lo traten como a un niño mimado, es probable que el melancólico no se percate.

    El melancólico triste no puede salir de su mundo, no puede ver lo que los demás ven. El melancólico alegre lo sabe, porque antes ha sido melancólico triste, lo sabe y se divierte pensando en el dolor absurdo del melancólico triste, en algunas ocasiones puede llegar a sentirse culpable, quiere hacerse pasar por enfermo de melancolía cuando en realidad se vale de los síntomas del melancólico para sacar ventaja de la vida y vivir de manera cómoda.

    5. Relación con los objetos: transacciones genuinas que revelan un significado.

    El melancólico se cura de la melancolía en el momento en que empieza a ver los objetos como objetos y deja de pensar en éstos como cosas sin trascendencia que valen sólo por la relación que establecen con las personas, los objetos dejan de embellecerse gracias al efecto del recuerdo y la nostalgia causada por la ausencia o el olvido. El objeto ya no vale por la persona, vale mucho menos que la persona, la persona y el objeto no son comparables ni equiparables; los objetos dejan de ser el pretexto perfecto para recordar y añorar los momentos vividos alrededor de este objeto, ya no se constituyen en el consuelo para pensar en un pasado digno del ser añorado.

    6. Para vivir tranquilo hay que vivir solo.

    Los beneficios de la soledad los puede corroborar quien no vive la soledad de manera resignada, quien no ha ido quedando irremediablemente solo por cuestiones de la vida y el azar, quien vive solo porque los demás no lo soportan o él no soporta a los demás. La soledad del abandonado no es una buena soledad. La única soledad feliz es la soledad soñada, la planeada, la que se vive como el mejor estado posible. La soledad no es un sueño deseable, se nos ha enseñado que las personas solas están enfermas, son perversas y hasta peligrosas; la familia, los hijos y la desgracia de la vida son más soportables que una persona sola que no necesita de los demás ni siquiera para decir: "Hola, cómo estás, lindo día"

    7. Voluntad de ocupar un espacio.

    El melancólico triste se aferra a su hogar de la misma forma en que se aferra a los objetos de las personas más que a las personas mismas; el hogar y el orden dan seguridad y esto es lo que el melancólico triste necesita. Como vive en función del pasado, al verse separado de su hogar no sólo sera melancólico, también lo aquejará la nostalgia, el amor al hogar, el deseo de regresar a ese espacio que no es sólo un espacio sino el lugar donde ha vivido, donde ha dejado los recuerdos.

    El melancólico alegre ama su hogar y se siente cómodo en él pero no se aferra a este espacio como si fuera el único posible; vive largas temporadas en el mismo domicilio pero sin aferrarse a sus paredes, se queda allí porque considera que los trasteos deterioran los objetos, cada nuevo domicilio implica conocer y desilusionarse de nuevos vecinos, es necesario adaptarse al nuevo espacio; se pierde mucho tiempo y él sigue siendo él mismo, entoces, para qué vivir este tipo de aventuras y desventuras.

    8. Dificultades de lenguaje.

    El melancólico es asombrosamente diestro para expresarse por escrito y dolorosamente torpe para expresarse cuando se le enfrenta cara a cara; para él es sencillo expresarse en público, ante las cámaras, en medio de una multitud; es un niño desvalido cuando se encuentra en la intimidad de una conversación, cuando se trata de un charla informal con un desconocido que lo admira y además de eso es una persona feliz. Las dificultades de lenguaje están relaciones con el encierro voluntario, la profundidad de pensamiento y la desconfianza innata y aprendida en él.

    9.Sentido hipertrofiado del deber y amor al trabajo

    Esta es la gran cualidad del melancólico triste, la que hace de él el artista, el científico y el guerrero, el hombre que se diferencia de manera radical del triste término medio tan añorado por el ciudadano común. Las personas normales y felices no piensan con mucha frecuencia en cuál es su deber, tampoco aman su trabajo, más bien lo odian porque consideran que el trabajo es un castigo, una condena, lo remuneran económicamente por soportarlo.

    El melancólico triste o alegre se siente comprometido consigo mismo, da más de lo deseado, es perfeccionista y obsesivo por hacer bien las actividades que ha elegido para gastar sus horas, sólo se entrega a las actividades intelectuales que hace y lo hace para sí mismo no por el reconocimiento público, lo único que le pide a estas actividades es que lo apasionen, que le brinden placeres que sólo él pueda comprender.

    El trabajo es el mejor medio de escape para el melancólico triste, para el melancólico alegre es la plenitud de su vida, se siente dichoso al saber que sus horas pasan lentamente porque sus días no se esfuman en carreras, afanes y preocupacione domésticas. Desde la perspectiva de la persona normal el melancólico alegre no hace nada, pierde el tiempo, no sale, no toma el sol, no saluda a sus vecinos, pero los días son demasido cortos para él, todo su tiempo libre no es suficiente para hacer cuanto quisiera, esa es su gran dicha, saber que no hace nada y lo hace todo, que está inmóvil pero activo gracias a la actividades que lo entretienen diariamente.

    10. La actividad de la mente es causa directa de la melancolía.

    El melancólico es un ser intelectual aunque no lea libros en público, un ser reflexivo aunque no incomode a los demás con silencios sin sentido. Como pasa la mayor parte del tiempo solo y es desmedido en el empeño con el que se entrega a sus pasiones -que por lo general son de carácter intelectual- se convierte con el paso del tiempo en un ser ensimismado y reflexivo, más feliz con su soledad aunque esta lo convierta en un ser más arraigado en su melancolía.

    11. Autonálisis.

    El melancólico dispone de tiempo para pensar en los demás y en sí mismo, en lo que ve, oye y lee, suele relacionar cada experiencia vivida con las anteriores y con las vividas por los demás, tanto como con las que conoce a través del arte. Le gusta verse con distancia -como si se tratara de otra persona- con la ilusión de comprenderse mejor; cree que se comprende pero frecuentemente se sorprende ante sus propias actitudes, ante su propia falta de cordura. Ejercitarse diariamente en el conócete a ti mismo es uno de los mayores placeres del melancólico; sabe que engaña a los demás y que con frecuencia también se engaña a sí mismo, ese es su consuelo, saber que es consciente de su propio falsedad y lo admite en el silencio de su soledad.

    12. Extraño placer por lo irónico.

    Lo irónico y lo grotesco siempre es una verdad dicha sin disimulo, al melancólico lo apasiona la idea de acercarse a la verdad, no a la verdad ideal, al sueño que cada quien cree vivir diariamente, lo que llaman la realización personal, sino a la verdad desnuda, grotesca, la que muestra la banalidad, la monotonía, la falta de originalidad, el aburrimiento y la frustración, el dolor de no alcanzar lo que se sueña y el vacío al ver que lo que se soñó al convertise en realidad es mucho más banal que el propio sueño, el melancólico piensa siempre en la condena eterna de querer buscarle sentido a la vida o suponer que lo tiene. La ironía lo divierte pero también lo amarga, la verdad presentada sin misterios produce risa pero también es causa de dolor y desilusión. Después de la risa aparece trascendencia y la sensación de que la vida es un eterno juego en el que cada quien sueña que representar su papel con seriedad. El melancólico no se puede tomar en serio, no puede tomar en serio a los demás, no desea la trascendencia, lo único que busca es estar atento y divertirse un poco mientras transcurre la vida.

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